Sábado,
8 de marzo de 2014
Mi dulce cielo,
mi amor inmortal,
¡¡¡ERES TODO
MI MUNDO AMOR!!! Sí, tienes razón, la mañana no avanza y este crepitar de
segundos que se contienen para distanciarte de mí, me corroe por dentro. Quisiera
injuriar el tiempo. Quisiera maldecirlo en presente, de cara, de propinarle
devastadores insultos contra su persona y contra sus muertos por ser tan
tremendamente cruel de alargar sus acónitos cuando estás lejos de mí.
Pero temo que se revele aún más y que sea tan cruel de alargar sus minutos
hasta convertirlos en semanas o en meses o en años. ¡¡¡POBRE DE MÍ SI ESO
OCURRIERA!!! Pues sin verte la vida no sería vida y preferiría mil veces más
la llegada de la muerte que este sufrir constante de estar esperando a un
amor condenando a no regresar nunca por culpa del tiempo.
¡¡¡OH
DIOS!!! Cuan cruel es el mundo para dos personas que se aman. Si nos
odiáramos, si no nos soportáramos, si nos aborreciéramos, seguro
que ya estarías aquí a mi lado. Sin embargo, no puedo contener los latidos
de mi corazón que se apresuran cada vez más cuando pronuncio tu
nombre. Es como si mi boca en vez de pronunciar su anhelo más deseado
absorbiera toda la esencia vital de alrededor para convertirlo en una droga que
se inocula en mi ser cuando pienso en ti, en que estás muy lejos, en que no te
tengo a mi lado. ¡Me mata este veneno mortal!
Sólo deseo
pasar mi tiempo contigo, poco o mucho, pero a tu lado.
Amar es
duro. ¡Lo sé! No es nada fácil permanecer impasible cuando esta soledad te
atraviesa por entero de norte a sur el cuerpo dejándome apenas sin fuerzas para
respirar.
Mas cuando
llega la hora señalada, tu beso es como la más potente descarga que hace
resucitar mi ser por entero dejándolo bien vivo para poder disfrutar de días
que pasan como si fueran segundos a tu lado. ¡MALDITO TIEMPO! Ni cuando estamos
juntos nos da tregua.
Apenas han
pasado diez minutos desde que recibí tu e-mail y puede leerlo y me parece un
siglo lo que llevo escribiendo.
Sólo decirte
que te espero, que anhelo tu llegada, cualquier cosa que venga de ti me llena
el alma de ilusión plena.
Los
indomables minutos pasarán lentos, extremadamente parsimoniosos, pero pasarán.
Llegará el momento que tanto ansiamos y por fin, podremos fundirnos en ese abrazo
sanador, en esos besos salvadores de mi alma, en ese amor que hace que nuestros
cuerpos sigan vivos.
Te amo mi
dulce amor y siempre, siempre, siempre te amaré.
Tu amada,
AMOR
PD:
¡Siempre tuya!
¡Siempre mío!
¡Siempre nuestros!
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