sábado, 2 de agosto de 2014

AMARGURA FAMILIAR (poema)



AMARGURA FAMILIAR

Hubo siempre un rencor
adjunto a vuestras vidas,
un vivir insano,
una insatisfacción
jamás satisfecha.
Yo tenía la culpa
y lo sabía.
Mas nunca quise
ser cómplice de vuestro
mutuo resentimiento.

Yo fui para ella
una hija más,
una niña muy querida
que a una edad lejana,
había llegado a su vida
siendo una esencia
reparadoramente perenne.

No hice nada
más allá de quererla,
de amarla,
de estar a su lado.
Fui su confidente,
la que la abrazaba
durante una tregua
no pactada
en una vida unida,
sin querer,
al eterno sufrimiento.

‘Mi niña’  me llamaba.
‘Mi niña’  me decía
y con estas palabras
tan bellas vuestro
orgullo corrompido,
se inflamaba sin medida.

Tratasteis mil veces
de hacerme daño.
Intentasteis siempre
de apartarme de su lado.
¡Nunca fue posible!
Yo siempre fui suya,
ella siempre fue mía.

Sé que ya
no está conmigo.
¡La vida es así!
Mas puedo ver
las estúpidas
risas decorando
los rostros
diciéndonos para
vuestros adentros:
‘Lo conseguimos’.
La muerte nunca
estuvo en vuestras manos.
¡No tenéis ese poder!
Gracias por alegraros
por su última despedida.
No es amor lo
que sentisteis
jamás por ella.
¡No lo es!
Quien ama no codicia.
Quien ama de veras,
no se alegra del dolor.
Quien ama de corazón,
nunca se alegra de la muerte.

Descansa en paz madre.
No sufras más y se feliz.

viernes, 1 de agosto de 2014

CIRUGÍA SIN INGRESO





¿Qué es una cirugía sin ingreso? Según los datos recabados en la red, se denomina Cirugía sin ingreso (modalidad Cirugía Mayor Ambulatoria) la atención de procesos tributarios de intervención quirúrgica realizada con anestesia general, local, regional o sedación, los pacientes de la cual requieren curas postoperatorias poco intensivas y de corta duración, y que no precisan ingreso hospitalario, por lo cual pueden ser dados de alta pocas horas después del procedimiento.

Es una modalidad de prestación de servicios de alta calidad y seguridad, ya que busca el confort del paciente durante todo el procedimiento, distorsiona muy poco la vida y el entorno del paciente, mejora la relación entre éste y el equipo facultativo e implica una alta calificación profesional e importante eficiencia organizativa.

La Unidad de Cirugía Sin Ingreso (UCSI) se define como una organización de profesionales sanitarios que ofrece asistencia multidisciplinar a procesos tributarios de ella, cumpliendo unos requisitos de funcionalidad, estructura y organización que garantizan las condiciones adecuadas de calidad y eficiencia para realizar esta actividad.

Hay otro tipo de cirugía denominada Cirugía Menor Ambulatoria que tampoco requiere ingreso. ¿Qué es este tipo de intervención? Se denomina Cirugía Menor Ambulatoria la modalidad de Cirugía Sin Ingreso que incluye la atención de procesos tributarios de intervención realizada con anestesia LOCAL, sin ningún tipo de estancia en el hospital ni recuperación postoperatoria. Acostumbran a ser procedimientos referidos a lesiones de la piel, del tejito subcutáneo y también la cirugía de las uñas incarnatas o de las uñas infectadas por hongos.

Pese a que la teoría siempre está bien conocerla para saber a que se expone uno, en la práctica nadie desea pasar por este tipo de situaciones nada agradables, principalmente porque sin lugar a dudas, son sinónimos de enfermedad.

La enfermedad no deja de ser un tipo de debilidad del cuerpo, ya sea por un estado nervioso, un estado anímico, un estado mental,… A pocos les gusta tener que guardar reposo, sentirse, en cierta manera, inútiles ante una situación más que cuotidiana como sería ir a buscar el pan o comprar fruta. Sin embargo, cada día se realizan muchas “operaciones” de este tipo.

Una histeroscopia, por ejemplo, no es nada muy doloroso ni traumático de por sí. Pero tu mente hace que llores, que temas lo peor, que tengas miedo de no despertar pese a que no estés sedada en ningún momento. ¿Es malo decirle a alguien que le quieres por si algo ocurriera? ¡Yo creo que no! Tampoco es malo despedirse y no es nada macabro dado las cosas que hemos visto últimamente como aviones que desaparecen o vuelos comerciales que son destruidos por misiles. Si crees que debes hacer algo, lo que sea, para no dejar ningún asunto pendiente en tu vida,… ¡Hazlo! Si se ríen de ti es que no se dan cuenta lo importante que son ellos en tu vida y por eso necesitas la necesidad vital, de decirles lo importancia de haberles conocido, de haberles amado, de agradecerles de que formaran parte de tu vida.

No es nada malo amar o decir que se ama. No es nada malo querer y decir que se quiere. Lo más cruel de todo es no entender y para la estupidez humana, sin duda aún no hay cura conocida.

MORALEJA: Supongo que todos conocéis el refrán “Mas vale prevenir que lamentar”. O quizás aquel que dice “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Y sin lugar a dudas mi preferida en el día de hoy: “No hay mal, que cien años dure”. Espero que sea mucho menos y que todo pase rápido para volver a estar al cien por cien, como a mí me gusta estar.



SIN LLAMADA (poema)

SIN LLAMADA

Quise llamarte, aquella tarde.
Anduve mil veces
el tramo que me separaba
del teléfono para volver
a desandarlo una vez más
(los surcos en el granito,
te confirmarían mis palabras).

No me encontraba bien.
¡Algo pasaba! Podía sentirlo.
El latido irregular
de mi corazón
me increpaba a voces.
¡No lo escuché!
No era tiempo de sucumbir
a creencias sin credo.

Salí de casa.
¡No podía soportarlo más!
Quizás las huellas sobre el asfalto,
sobre cualquier otro suelo distante,
me ayudarán a olvidarme
de mi extraño sentir interno
que no conseguía apaciguar.

Era muy tarde cuando regresé.
Una luz parpadeaba.
Un mensaje me esperaba,
no era ni tu voz.

¡Todo había acabado para nosotros!
Él fin había llegado
y no estaba allí para respetarlo.

Quise llamarte, aquella tarde.
Ojala lo hubiera hecho.
Ojala hubiera podido
despedirme de ti.
Ojala pudiera escucharte
una última vez más.

jueves, 31 de julio de 2014

ABRE LOS OJOS 3.0



¿Habéis visto alguna vez la película de Amenábar ABRE LOS OJOS ? Es la historia de César, un atractivo joven que ha heredado de sus padres una gran fortuna, vive en una espléndida casa en la que organiza lujosas fiestas. Cuando una noche conoce a Sofía y se enamora de ella, Nuria, su antigua amante, se muere de celos. Al día siguiente, yendo en coche con César, intenta suicidarse. Cuando César se despierta en el hospital, descubre que su rostro ha quedado horriblemente desfigurado. Lo cubre con una máscara a la que todos dice que es terapéutica. Se avergüenza de su rostro. Desea recuperar su vida, su anterior vida en la que no era un monstruo (según sus palabras). Pero una vez das un paso adelante, no hay vuelta atrás.

Mas la realidad siempre supera a la ficción y pese a que César, en esta película, se ve desechado por los médicos que no encuentran forma de reconstruir su cara, en la vida real, hace dos años, unos médicos con sólo el 50% de posibilidades de éxito, operaron, reconstruyendo totalmente, la cara de un hombre que tenía el rostro completamente desfigurado.

El se llama Richard Lee Norris y en 1997 un disparo accidental en el rostro destruyendo completamente su cara. Pasó años con el rostro desfigurado. Como nuestro protagonista de la película, Richard se sentía un extraño en su propio cuerpo: no se reconocía ante el espejo y sufría demasiado. Su familia, dolida por su angustia, decidió cubrir todos los espejos que había en la casa. Hasta que decidió someterse a una valerosa cirugía estética que le devolvería, en parte, su identidad física: un trasplante de cara (la intervención duró 36 horas en la que se le repusieron los músculos de la cara, la lengua, la mandíbula y los dientes y algunos de los nervios faciales).

En la actualidad Richard Lee Norris con su libro explicando su historia y su reciente aparición en la portada de revista de moda GQ, ha empezado a salir y dejar verse tras unos años muy duros de reclusión.

Sin embargo, la vida de Norris no es fácil a pesar de los cambios radicales que experimentó su rostro a partir de la "milagrosa" operación a la que fue sometido por el doctor Rodríguez. El riesgo de que su cuerpo rechace la nueva cara está latente cada día. "Todos los días me despierto con ese miedo: ¿es éste el día? El día que me vuelva a un estado de rechazo que vaya a ser tan malo que los doctores no puedan cambiarlo". Richard deberá consumir por el resto de su vida píldoras inmunosupresoras para tratar de evitar que eso suceda.

Su historia es real y ahora, con ayuda psicológica, enfronta esta nueva etapa de su vida.

Hay momentos en que este tipo de historias de superación, hacen albergar en nuestro interior, sentimientos encontrados. La angustia, el dolor, el sufrimiento, la superación, el coraje, el valor, la fuerza,… se unen en un cóctel de humanidad que hace que la vida nos muestra la cara y la cruz de una vida en un estado tan puro y vital, que somos capaces de llegar a sentir hasta lo que el protagonista de la misma, sufrió en propia piel.

La vida es corta y es mejor vivirla con una sonrisa.

MORALEJA: Hay una refrán que dice así: “A las penas, puñaladas”. Que es como decir,… no voy a dejar que nada ni nadie me amargue mi vida.

ALERGIA A LA LUZ DEL DÍA (poema)



ALERGIA A LA LUZ DEL DÍA

Vivo en la oscura penumbra.
No soporto el sol.
Su relucir incoherente,
me quema hasta en la lejanía.
Mis ideas se prenden
con su furia abrasadora
ante las horas
insignificantes del día.
¡Me muero si recibo su luz!

Tampoco me gusta su reflejo
cuando llega la noche.
La luna sonríe estúpidamente
burlándose de mí
(no estaría tan contenta
si yo pudiera estar allí).
¡Quiero matarla!
Hacerla perecer de por vida.

Incluso el rubor tímido
de las impías estrellas
me enrojece el rostro de ira.
¡No las deseo en mi noche!
Pues, aunque no le guste
al de arriba, la noche
… es sólo mía.

La quiero parda, salvaje, oscura.
La deseo azabache,
donde el negro tenga
aún una sombra aún más oscura,
donde no exista luz alguna
del astro que gobierna en los cielos.
¡Esto es la tierra! Mi tierra.
Aquí jamás mandará él.

Puede dejar vigilando
decenas de soldados,
cientos, miles, millares,…
¡Nadie podrá conmigo!
Soy la reina de la noche eterna.
Sobre mí, jamás tendrá poder alguno.
¿Cómo sienta estar sometido a una hembra?
Como impresiona la fuerza de una mujer.

miércoles, 30 de julio de 2014

EL NUEVO CHEF (relato)





El trabajo era duro pero me encantaba la cocina. Pese a que el antiguo chef había tenido que estar de baja por un accidente, nadie había echado de menos la buena cocina que yo había aprendido de él. No había estudiado para ello, no como mi “maestro” y mentor, pero sin duda, tenía cualidades y aprendía muy rápido.

Sin embargo eso no fue suficiente para nuestro jefe. Sintió miedo cuando se acercó el verano, nuestra época de más trabajo, y contrato a un nuevo chef. Se llamaba Cristopher y era un gilipollas de cuidado. Tenía cuarenta y cinco años, tenía los ojos color ceniza, su cabello era castaño oscuro y tenía una nuez muy pronunciada. Era alto, metro ochenta y tantos y, pese a que no estaba musculado, tenía un cuerpo proporcionado.

El primer día que entró en la cocina de nuestro restaurante todos nos dimos cuenta de que era un tipo petulante, con el que no se podría hablar jamás y al que habría que obedecer pese a no tener ni idea de cómo funcionaba nuestra forma de trabajar. ¡Sí! Cocinaba bien. Pero no todo es eso a la hora del trabajo en equipo. Una persona sola no puede llevar una cocina de setenta servicios y hay que confiar, formar y aprender del equipo para que todo salga adelante. ¡Cris no era así! Prepotente, resabiado, intratable. Un perfecto estúpido.

Su primera semana fue un verdadero infierno para todos nosotros. No se trataba de amoldarnos a él o que no quisiéramos escucharle. ¡No era eso! Las comandas no llegaban, la calidad no era la adecuada pero no por mala primera materia, sino porque al intentar controlar, todo llegaba a las mesas tarde, frío, sin la gracia que le poníamos nosotros antes de que llegara él. Todos estábamos cansados de ese tipo déspota que no trataba de ser parte del grupo de trabajo.

Cuando llegó el décimo en aquel caos de cocina, no pude más. Me enfrenté a él. En vez de tratarlo todo como personas adultas, nos tiramos los platos por la cabeza, literalmente. El servicio de la tarde no salió y la cocina acabó como un campo de batalla. En ese momento entró el responsable:

-         ¡¡¡QUÉ ESTÁ PASANDO!!! ¿¿¿QUÉ ES ESTO???
-         ¿Es qué no lo ves? En vez de tener más clientes cada vez vienen menos. Todos protestan por la comida. ¿O es que no eres capaz de verlo Ricardo? – le respondí a nuestro superior esperando que su decisión acertada fuera despedir a Cristopher y darme de nuevo, el control de la cocina hasta que volviera nuestro verdadero chef. Pero no fue así.
-         Patricia, se acabó. Hace un par de días nuestro antiguo chef, Paco, me ha informado que no volverá jamás. ¡No puedo dejar la cocina en tus manos! Y lamento decirlo aquí, delante de toda la cocina. Eres buena, no lo dudo, pero te falta madurez y experiencia, sobretodo al nivel de llevar un servicio de boda.

Me quedé sin palabras. Eso era verdad: no había llevado ninguna boda a solas, sino siempre con Paco al frente y sabiendo que si algo salía mal, él sabría como salir del atolladero.

-         Es una niñata y desde que llegué no ha hecho nada por aclimatarse – respondió en esos momento Cristopher.
-         ¡NO TE LAS DES DE LISTO! – dijo Ricardo sin titubear – Ella ha gestionado muy bien todo este tiempo la cocina. Ni una queja hemos tenido por parte de los clientes. ¡Ni una! Y desde que estás tú, no han parado de llegar una tras otra.

No respondió. Sin lugar a dudas era consciente de que tampoco había hecho todo lo que estaba en su mano.

-         Ahora todo el personal de cocina a casa. Esta noche no abriremos. Y vosotros dos, os vais a quedar aquí – dijo señalándonos a Cris y a mí – todo lo que haga falta, primero para volver a poner orden en esta cocina y luego para que os entendáis de una puñetera vez. ¿Está claro? - los dos afirmamos con la cabeza.

Nos quitamos las ropas sucias y nos pusimos manos a la obra primero en la limpieza de la batalla pues resultaba lo más fácil. Había pasado una hora y casi todo ya estaba casi en su puesto. Él se me acercó y me dijo mirándome a los ojos:

-         ¿Qué te pasa conmigo?
-         ¡No me gustas! No sabes lo que es el trabajo en equipo.
-         Es no es así. Tú no has hecho nada por que me integre.
-         Tú no has querido integrarte.
-         No me has dejado sitio.
-         Tú no lo has pedido.

Las palabras y el acercamiento subieron de tono, de fuerza.

-         Eres una frígida resentida jovencita.
-         Y tú un hombre al que no le han echado un buen polvo desde que cumplió los treinta.

Se abalanzo sobre mí y me besó fuertemente. La ropa fue cayendo precipitadamente sin control al suelo. Me subió a una de las repisas y me embistió con su sexo de forma salvaje. No pensaba. Él tampoco. Sin duda necesitábamos jodernos bien y con todas las consecuencias imaginables.

Pude sentir su sexo muy adentro y me abalancé sobre él haciendo que cayera al suelo, poniéndome sobre él, con mis pechos moviéndose de forma feroz mientras me movía como una posesa sobre su verga dura, firme, potente. Sentí como se derramaba y yo conseguía deshacerme por primera vez sobre él.

Seguíamos quemando ambos. Me ayudó a ponerme en pie y, con su pecho en mi espalda, me empotro contra la nevera y empezó a adentrarse de nuevo en mí, sin que se bajara ni un ápice su miembro pese al primer desfogue. Sentía su aliento caliente en mi nuca. ¡Eso me ponía más cachonda! La ferocidad no se apagaba con cada embestida. Crecía y se hacía más fuerte a medida que los gemidos alcanzaban el éxtasis supremo con la segunda corrida de ambos.

Sin duda llevábamos el fuego de los fogones por toda nuestra piel. Quise arrinconarle yo esta vez contra la pica, pero me puso encima de él y ambos acabamos sobre ella. El agua se abrió y el chorro mojó nuestros cuerpos sin apagar nuestra sed de carne, de furia, de goce, de placer, de deseo. Nos deseábamos y no podíamos agotarnos pese a que lo intentábamos uno y otra vez con más y más y más derrame de nuestros húmedas partes sexuales.

No sé cuantas veces pude sentir su leche caliente recorrer por mi cuerpo ni cuantas veces consiguió que alcanzara derramarme yo también en él. Más después de aquello, todo fue como la seda en la cocina y, cuando no era así, obviamente nos quedábamos para arreglar nuestras diferencias piel contra piel, hasta quedarnos sin fuerzas.

VEINTINUEVE DE JULIO (poema)



VEINTINUEVE DE JULIO

Mis recuerdos
son ahora fotos,
donde tú estás,
donde quedaste
grabada a fuego.
Tu sonrisa,
tu forma graciosa
de ser feliz junto a tus hijas,
tu más que querido abrazo
al llegar el verano
y el dolor de la despedida
cuando este se acababa,
eran bálsamo,
cura, dolor y ternura.

¡No estás! Ya no y no
puedes imaginarte cuanto
te echo de menos.
Cada paso que doy,
cada decisión
que tomo en esta vida,
sin saberlo, lleva tu nombre,
el deseo de que tú en mi lugar
hubieras podido hacer lo mismo.

¡No voy a llorar!
No voy a derramar
ni una lágrima más.
Hoy quiero abrazar
los retazos que dejaste
en mi memoria,
y con tu recuerdo,
vivir este día
de tu último adiós,
con todo el amor
que me enseñaste
a tener en mi corazón.

¡No me faltas!
Estás en mi corazón.
¡No te extraño!
Te llevo conmigo.
¡No te castigo
con mis lloros!
Sé que por fin eres feliz
y descansas en paz,
con tu hijito de alma al lado.

La eternidad era para ti
Granada y ahora estás
donde querías estar.
¡¡¡TE QUIERO!!!