Una mala noticia es un jarro de agua fría. Es como si el
reloj se parara de veras. Una mala noticia marca un antes y un después en toda
persona que la recibe.
En la red aparecen miles de formas incluso para dar una
mala noticia. La más chocante para mí es la que te relata en nueve pasos, como
dar una mala noticia:
1.- Trabaja tu propia reacción hacia la noticia antes de
prepararte para decirle a alguien más.
2.- Determina si eres la persona correcta para dar la
noticia.
3.- Practica lo que dirás.
4.- Asegúrate que el escenario físico es cómodo y privado.
5.- Elige la hora correcta si es posible.
6.- Evalúa cómo se siente el receptor de la noticia
"antes" de entregarle la noticia.
7.- Enfoca la entrega de la mala noticia.
8.- Enfócate en una buena comunicación y una respuesta
empática.
9.- Decide qué hacer después.
De veras que tanta “correctividad”
hasta en las formas de soltar una
“bomba” me resulta francamente lastimosa. Esto lo escriben estudioso, con
muchos títulos, con muchas tablas, en una situación normalizada. Pero en
caliente, nada de esto sirve para nada. ¡Tu padre ha muerto! ¡Tienes un cáncer!
¡Le quedan horas de vida! ¿Esto se puede decir siguiendo todos esos
maravillosos puntos tan bien redactados? ¿Sí? ¿Seguro? A un hombre que le
quedan horas de vida… ¿Vas a buscar cual es el lugar más cómodo para hacerlo?
¿Vas a esperar a la hora adecuada del día? ¿Sí? ¿Para qué? ¿Para que luego no
se pueda despedir en vida del ser querido? ¡Vamos hombre!
Sí, hoy estoy francamente llena de rabia, de ira. Debo de
reconocer que no es mi estado natural pero el ver de nuevo ante mí una versión
actualizada de una vida que se escapa antes de tiempo, me enerva (por no decir
que me pone de muy mala leche) hasta puntos jamás insospechados.
A la edad de 44 años perdí a mi segundo padre por culpa de
un derrame cerebral. Ahora puede que pierda a un hermano muy querido que la
vida ha puesto en mi camino a la edad de cuarenta años por algo relacionado
también con el cerebro. ¿Cómo pueden pasar este tipo de cosas? ¡NO LO ENTIENDO!
No deseo entenderlo.
La vida nos pone muchas pruebas ante nosotros pero por el
amor de Dios,… ¿Por qué tiene que ser tan sumamente duras? ¿No es la vida ya de
por sí un camino duro sin tener que despedirse de personas antes de tiempo?
Cuando la rabia se pasa me digo… “¡Él es fuerte! Podrá con lo que
se le ponga por delante, sea lo que sea”. Y con eso me quedo. Él es un
hombre duro, fuerte, joven y con muchas ganas de tirar para adelante. Lo
conseguirá. Y es con este pensamiento con el que podré llegar a conciliar el
sueño esta noche.
MORALEJA: Lucio
Anneo Séneca, (4 a. C.
– 65 d. C.) filósofo, político, orador y escritor romano, conocido por sus
obras de carácter moralista, dijo: “No hay nadie
menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene
oportunidad de ponerse a prueba”.
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