jueves, 4 de septiembre de 2014

PARA REGRESAR AHORA (poema)



PARA REGRESAR AHORA

Para regresar ahora,
ya es demasiado tarde.
Para reaparecer,
para retomar el ayer,
o aquello a lo que nosotros
llamábamos nosotros,
llega tres años tarde.

Te pedí que no te marcharas,
te rogué que te quedaras,
te imploré que no te fueras.
¡Ahora ya es tarde!
Y no lo llames rencor,
ni dolor, ni venganza.
¡No van conmigo
esa clase de calificativos
que a ti te sobran!

Te faltó el coraje para quedarte.
Te negaste aquel verbo
que jamás quisiste conjugar.
Te rendiste cuando todo
acababa de empezar.

Volver tarde no era la respuesta.

Para volver a volver,
no tengas prisa.
¡Nadie te espera ya!

martes, 2 de septiembre de 2014

SU RITUAL (relato)





Desde que había entrado a la empresa me había fascinado pues no se parecía a las demás. Una chica independiente, cómoda con su forma de vida, sensual pero sin proponérselo, nada de extrema delgadez si no con unas curvas que harían temblara a los Dioses del Olimpo. Se llamaba Nerea, melena media, con ojos expresivos, boca muy sensual y una forma de sonreír que me volvía francamente loco. No buscaba llamar la atención y eso provocaba que fuera más admirada que aquellas que con sus minifaldas y sus escotes intentaban revolucionar la oficina un día de verano. Ella no era así. Quizás un día se presentaba con un pantalón vaquero desteñido, unas sandalias de tiras muy sensuales y una camiseta de tirantes blanca, con un sujetador blanco que se trasparentaba sutilmente. Quizás no la miraba al entrar pero cuando hablaba, o se recostaba para recoger algo del suelo o se estiraba para recoger algo de la mesa de al lado, su cuerpo emanaba tal sensualidad, que no girarse era casi imposible. Una vez, hablando de las chicas de la empresa con otros compañeros así  de forma distendida en una cena de inicio de vacaciones varios, sin saberlo, estuvimos de acuerdo en que ella, cuando se movía sin sentirse observada, parecía que lo hiciera a cámara lenta.

Ya llevaba un año en la empresa con ella y apenas me atrevía a dirigirle la palabra yo primero. Era ella siempre la que me saludaba y me sonreía haciendo que se me cortara hasta el aliento. Siempre comíamos en el comedor de la empresa. Ella siempre acababa un poco antes y salía a hacer una llamada mientras que los demás sacábamos el café de la máquina y conversábamos un poco más antes de volver de nuevo al trabajo. Sentía celos cada vez que ella se iba. ¿A quién llamaría?

A primeros de septiembre, un día, me retrase con unos informes que me solicitaron y no pude bajar o comer con el resto. Bajé un poco más tarde y justo cuando ella iba a salir, me escondí a las escaleras y vi donde iba. Se metía por un cuarto trasero que había en la empresa para guardar material especial. Un lugar resguardado e íntimo. ¿Por qué se iba hasta allí para llamar? Fui tras ella. La seguí sin que se diera cuenta. Cuando entró, pegué mi oreja a la puerta. Pensé que lloraba. Entré y lo que descubrí me volvió loco de deseo. Una de sus manos excitaba uno de sus pezones con un pellizco mientras su otra mano, se había deslizado por sus braguitas para darse placer. Se estaba masturbando. Estaba tan excitada, tan entregada al goce mutuo, que ni me vio. Me escondí como pude y disfrute de aquella hembra gozosa de sus dedos adentrándose de forma necesitada y deseosa.

Desde aquel día, cuando ella salía yo iba tras ella y la contemplaba día tras día, disfrutando del placer sexual de sus manos en la intimidad.

Estuve un mes yendo cada día, sin perderme ese pequeño espectáculo que se producía cada día delante de mi mirada cada vez mas ansiosa.

Un día mientras la miraba, yo liberé mi sexo y empecé a masturbarme con ella sin intentar que me viera, sin intentar de hacer ruido. Pero era tanto lo que había esperando aquel momento, tanto lo que me había reprimido para que no me pillara, que cuando llegué al orgasmo, no pude contenerlo en mis labios. Ella paró. Miró donde podía venir el grito y me vio. Me miró fijamente pero no de modo censurador. Cuando me tuvo de nuevo pendiente de ella, siguió gritando mi nombre mientras seguía dándose placer. ¡Aquello me excito de nuevo! Me puse ante ella para que viera que yo también ansiaba gritar su nombre, mientras me daba de nuevo placer. La miraba, a una distancia no muy corta, y gritaba su nombre, ella el mío, hasta que ambos nos fundimos en un unísono orgasmos brutal.

Tras aquello salimos sin decirnos nada y dejamos que trascurriera la tarde sin más ni más.

Al día siguiente, cuando acabó de comer, se acercó a mí y me susurró al oído: “¿Quieres que llamemos juntos por teléfono?” Me guiñó un ojo y cuando ella cerró la puerta, yo salí en su busca. Desde aquel día gozamos de ese momento intermedio de “llamada” juntos, en la distancia aún. Pero sin lugar a duda, nos iremos acercando poco a poco, para sentir las manos del otro en nuestros respectivos sexos.

lunes, 1 de septiembre de 2014

1S: INVASIÓN A POLONIA



Hoy hace 75 años, se inició la Invasión de Polonia en 1939. En esta acción militar de la Alemania Nazi estaba orientada a agregarse al territorio polaco, a acrecentar su territorio. El ejercito polaco lucho firme hasta que sus últimas unidades se rindieron el 6 de octubre de ese mismo año. Esta primera ofensiva militar fue el detonante de la Segunda Guerra Mundial en Europa acabando así con la II República Polaca.

Polonia no volvió a ser libre hasta que el día 12 de enero de 1945, el Ejército Rojo lanza la ofensiva final sobre la línea del Vistula, en la que disponía de cabezas de puente desde el verano anterior. La capital polaca estaba prácticamente destruida debido a los hechos sucedidos en su interior. El ímpetu soviético ya no se detendría a partir de ese momento hasta alcanzar el río Oder en dirección a Berlín. La liberación de Varsovia no supondría, sin embargo, el fin de la confusa situación en los planos políticos. Sin embargo supondría el liberarse de la historia más amarga de su país donde el veinte por ciento de la población, pereció.

Actualmente esta fecha forma parte de los libros de historia y tras superar el examen en cuestión, no suele recordarse mucho más.

Mas en estos momentos donde la controversia por la situación política y económica de la que aún no acaba de salir ni España, ni Europa, ni el mundo si contamos que EEUU aún no ha podido regularizar todos los desajustes que provocó la crisis mundial de hace apenas unos años atrás, es bueno recordar de donde venimos y que podemos hacer para no volver a provocar algo así de duro.

Si a fecha de hoy, por ejemplo, en España se han reducido el coste de muchos fármacos con tal de rebajar la deuda pública del Estado. ¿Quién no nos dice que se puedan rebajar las exigencias a nivel de impuestos, a nivel bancario, a nivel de recortes?

Y es que la frase emblemática de esta crisis que ya dura demasiado que dice SÍ SE PUEDE PERO NO SE QUIERE, cobra más sentido en el día de hoy cuando ves que sí era posible dejar de presionar al pueblo en pos de un futuro mejor para todos.

Que no tengamos que volver a pasar por una guerra, ni a nivel de estado, ni a nivel de Europa, ni a nivel Mundial para darnos cuenta que los pequeños gestos hace grandes acciones para poder convivir y sobrevivir con un poco más de desahogo.

¡La vida son dos días! Aprendamos a vivir y dejarlos vivir en paz y armonía.

MORALEJA: Johann Wolfgang von Goethe dijo: “Estar preocupado es ser inteligente, aunque de modo pasivo. Solo los tontos carecen de preocupaciones”.

COMO SER FIEL A TU VIDA APAGANDO EL MÓVIL





El móvil. ¡¡¡QUE GRAN INVENTO!!! Y es que ya no imaginamos la vida sin este aparatito que hace de todo: fotos, envía mensajes, permite llamar, puede ser utilizado para recibir el correo, controlar la agenda, mensajería instantánea y todo, en un tamaño prácticamente minúsculo.

Muchos son los que utilizan el móvil como una herramienta de trabajo. Otros porque se siente solos y en cierta manera, entre las redes sociales y los chats entre amigos, hasta siente cierta compañía con el (incluso me atrevería a decir que hasta la función vibrador a beneficiado a mas de uno o de una si llevaba mucho tiempo sin… cumplir con su misión de liberar “mala leche”, nunca mejor dicho).

Para mi es útil de lunes a viernes pero el fin de semana, se convierte en una forma de crear controversia con todos los que me rodean, desde amigos hasta familiares. ¿Por qué tengo que tener el móvil encendido el fin de semana? Yo decido apagarlo siempre, desde que tuve que agenciarme de uno para cuestiones laborales. Llegado mi tiempo libre, es un aparato que a mi, principalmente, me estorba y mucho. Pero obviamente la equivocada soy yo. ‘¿Y si alguien quiere contactar contigo para algo?’  Me dicen los que “me quieren” en un afán que yo considero mas de control que de estimación. Obviamente, la función de desconectar el móvil es especialmente, para darme permiso a mi misma para tener dos días de paz y tranquilidad sin tener que soportar su estúpido y molesto ruidito (el del móvil, no el de la familia y amigos que PARA NADA son molestos, o no casi siempre).

¡Pues no! El móvil tiene que tenerse encendido por la mañana, por la tarde, por la noche y, como mucho, se puede poner en silencio. ¿Habrán oído hablar esos que TANTO ME QUIEREN del ahorro energético? ‘¡Oh! ¿Y si sale una emergencia?’ Llegados a este momento donde mi paciencia ya es mínima que un pelo rubio solitario de Pitufo en las piernas de Pitufina tras una depilación recuerdo cuando no teníamos teléfono fijo ni en casa. Era un día de agosto de hace ya bastante y mi abuelo falleció a mas de mil kilómetros de donde nosotros vivíamos. Eran las tres de la mañana y la puerta sonó con insistencia. Era la vecina de arriba, a la que por la dirección nuestra había localizado nuestra familia de allí y nos informó de la mala noticia, de la emergencia. Y es que, nos guste o no, incluso si tienes el móvil desconectado o si ni siquiera se ha inventado, esas noticias llegan pese a que sean las únicas que no desees recibir.

Pese a esto, sigo siendo una rebelde que apaga su móvil el fin de semana. ¿Por qué? Porque ya que no dejo que un reloj me diga que tiempo me queda, ya que no permito a un termómetro de pared que me diga si tengo que tener calor o no, no voy a permitir jamás, que un móvil suene cuando yo no deseo ni verlo conectado, le guste o no a los que TANTO ME QUIEREN Y ME RODEAN.

MORALEJA: Arturo Pérez-Reverte  dijo: “La rebeldía es el único refugio digno de la inteligencia frente a la imbecilidad.”

domingo, 31 de agosto de 2014

NI ERAN TAN GRANDES, NI ERAN GIGANTES





Hay cosas en la vida que no sabes por que, te llevan a volver atrás a un momento, a un lugar, a otro tiempo del pasado, para aprender y superarte una vez más. No se trata de algo pactado contigo mismo, o de una acción que tu mente haya previsto. Un día cualquiera, te levantas y como si una fuerza incontrolable e irreconocible, todo se desarrolla para que acabes en un lugar concreto frente a alguien que posiblemente te dejara algo pendiente de finalizar. ¡No hablo de amor! ¡No hablo de amistad! Hablo de crecimiento personal. Hablo de aprender y ser más fuerte después pese a que el tiempo trascurrido haya sido poco o mucho.

¿La vida da segundas oportunidades? Por desgracia, si y digo por desgracia, porque yo soy la primera que no cree en las segundas oportunidades. Aunque, si miramos de cerca estas “segundas oportunidades” de las que hablo, no me refiero a tiempos muy largos. Son momentos cruciales que pueden durar minutos, segundos, horas,… pero nunca días, ni meses, ni años. Es algo que te ayuda a enmendar un asunto pendiente y sin saber muy bien como ni porque no, normalmente suele ser para curarte a ti mismo.

¿Hay que evitar estos momentos? Bien, si nos centramos en reuniones de ex alumnos hasta la respuesta es clara: ¡SÍ!  Pero sin embargo no debemos olvidar que cada acción tiene una reacción. Quizás la decisión esté clara y sea la correcta pero eso no nos evitara pasarnos toda la vida preguntándonos si hicimos lo correcto al no dar la cara aunque los años nos hicieran madurar y el tiempo hubiera pasado.

Sin embargo, no siempre se está preparada para descubrir que los molinos, como en DON QUIJOTE DE LA MANCHA, ni eran tan grandes, ni eran gigantes. ¿Entonces por qué no enfrentarnos de cara a ellos sin temor alguno? Pues como en la historia de nuestro hidalgo caballero, en nosotros habita la misma porción de Sancho que de Quijote y al ver que si puede haber gigantes pese a que seamos conscientes, muy conscientes de que son molinos, nuestro afán es el de huir pues no está en nuestro cuerpo la coraza lo suficientemente gruesa como para enfrentarnos a seres a los que “seguimos temiendo”.

Cuando el amor y la amistad quedan a un lado, y miramos lo que seguimos arrastrando en nuestras mochila pese al paso del tiempo, a veces es mejor pararnos en nuestro camino y ser capaces, al menos, de abrir y que es lo que no nos permite avanzar con la fuerza suficiente como para no tener que sentirnos abatidos ni cansados cuando acaba el día. Quizás no sea un mal momento para detenernos, sobretodo ahora que se confunde el final del verano con el principio del otoño, para hacer una pequeña introspección a nosotros mismos y saber dos cosas vitales. ¿Podré alcanzar mis sueños? Y las más importante de todas…. ¿Seré capaz de conseguirlo con todo este lastre que llevo a mis espaldas?

Nunca es tarde para empezar un nuevo camino. Pero antes de nada, limpiar esa mochila y retomar el sendero elegido, libres de cuerpo, mente, alma y espíritu. Cuando se viaja ligero de equipaje, sin duda se viaja mucho mejor.

MORALEJA: Victor Hugo dijo: "El futuro tiene muchos nombres: para el débil es lo inalcanzable, para el miedoso es lo desconocido. Para el valiente, la oportunidad”.

sábado, 30 de agosto de 2014

ZAFARRANCHO DE LIMPIEZA





Hay muchos motivos para hacer un zafarrancho de limpieza en casa: una fiesta con amigos o con familia, para impresionar a alguien (normalmente a un chico o a una chica o sus padres), porque hay que entrar a vivir en lo que ante era un campo de “minas antipersona” de coleccionables más que olvidados de los años de la catapum en una casa te han dejado o has tenido que alquilar porque es hasta donde llegaba tu presupuesto, etc. Pero entre las muchas explicaciones, entre los muchísimos argumentos que existen en este mundo para hacer un zafarrancho de limpieza jamás se me hubiera imaginado que el hecho de tener que sufrir una intervención fuera uno de ellos. Principalmente, y mira que me pongo a pensar mucho, pero que mucho, pero que tremendamente mucho para tener que plantearme en que planeta una operación provoca un caos de limpieza tan grande como para tener que quedarte tres días luego en cama del dolor de todo tu cuerpo, y por más que lo intento es que no me lo explico.

Mas una madre, esa gran mujer que todos tenemos a nuestro lado para mostrarnos aquella sabiduría ancestral que nosotros no somos capaces de alcanzar a ver, tiene la respuesta: “¡Pues para que te vengan a ver!” Sí, la frase es imperativa y clara de todas todas pero,… no creo que los que vengan a verme se fijen si las cortinas del comedor están limpias, o si los cristales de detrás de las cortinas están limpios, o si la funda del colchón en el que duermo, que lleva encima una bajera, encima estaré yo y por encima de mí, otra sábana, y depende del calor, una colcha o un nórdico fino, está limpia (vamos, que para que se den cuenta de que si la funda del colchón en el que duermo está limpia, o me tiran de la cama y la deshacen en plan Demonio de Tasmania o no hay cojones de ver lo que hay debajo, sin más ni más. Y vamos, digo yo que alguien que venga a verme tras una intervención, no será tan bruto como para tirarme de la cama sólo para comprobar esas cosas). Además, es que habría que ser muy hijo o hija de su madre para fijarse en cosas así en vez de preocuparte por si la persona que ha sido operada, está bien o no.

Pero bueno, a las madres es mejor no cuestionarlas y sí mimarlas mucho. Eso sí, cuando después del zafarrancho de limpieza, cuando ya huele todo a desinfectante que se podría operar a corazón abierto sin temor alguno pues esta mujer limpiaría la luna si llegara a ella y dejaría la cara oculta de esta, con un fulgor que sería capaz de cegarnos en mitad de la noche más oscura, sale por la puerta y te dice: Y ahora no dejes entrar a nadie no vaya a ser que te manchen. Tú la miras, te muerdes la lengua y te dices mientras ese dolor por callarte te atraviesa desde el labio hasta detrás del cogote: ¡¡¡ENTONCES PARA QUE LECHE HEMOS LIMPIADO TANTO!!!

En fin, querer mucho a vuestras madres pero no tratéis de entenderlas. Sin lugar a dudas pertenecen a otro planeta en el que por desgracia, si somos mujeres, podemos llegar a habitar algún día.

MORALEJA: Jill Churchill dijo una vez: “No existe la madre perfecta, pero hay un millón de maneras de ser una buena madre”.

viernes, 29 de agosto de 2014

CUANDO EL CANSANCIO ME PUEDE



CUANDO EL CANSANCIO ME PUEDE

Cuando el cansancio
me puede me atrevo
a pensar en ti.
Ese momento,
cuando los ojos
se entrecierran,
y pareces perder
el mundo de vista,
hacen soportable
el dolor de tu ausencia.

¡No fue dulce la partida!
Ni el juego obligado
a jugar para estar a tu lado,
ni las infinitas excusas
que jamás me colmaron
de te quieros que me había
ganado con creces.

Infinito era aquel amor.
Lo llevaba preso entre
un mar de sentimientos,
abrazados contra mi pecho
para sentirme plena.
¡El tuyo no! Prestado,
la miseria despreciada
por otro cuerpo que apenas
te dignabas a recordar excepto
cuando gritabas su nombre en sueños.

¡Siempre olvidada!
¡Siempre siendo
un no recuerdo!
La imbécil que se había
quedado a tu lado.
La estúpida que te amaba.

Cuando el cansancio
me puede me atrevo
a pensar en ti.

Ni un minuto antes.
Ni un minuto después.
Sería demasiado duro
para seguir existiendo.