jueves, 11 de julio de 2013

SUPERVIVIENTE (poema)


 
SUPERVIVIENTE

 

Ella está en tu mente.

El primer beso lleva su nombre,

enlazada esta a tu piel su recuerdo.

Todo tu despertar de hombre,

fue entre sus brazos.

 

Ella habita en tu corazón.

El latido naciente

fue con su mirada,

la caricia grabada a fuego

en alma tenía su fragancia,

la sonrisa nerviosa

de la primera entrega.

 

Ella es tuya,…

¡Tú formas parte de ella!

Dueña de su señor,

diosa de tu alcoba,

matrona de tus hijos,

mujer primera y única.

¡No puedo rivalizar!

No contra el amor.

 

Llegué tarde, demasiado tarde.

Fueron incontables los inviernos

que su calor azuzo tu candela.

Muchas primaveras volviendo

su mirada a iluminar tu rostro.

¡No puedo competir!

¡No contra ella!

¡No quiero!

¡No lo deseo!

 

Yo solo conservaré

un beso robado,

el nombre robado

a un cuento,

una historia bella

vivida entre sobras,

un te quiero prisionero

en alguna carta prematura,

una mirada cómplice

cuando estábamos a solas,

el deseo eterno de una caricia.

 

¡Así finaliza nuestro cuento!

Así murió nuestra historia.

 

 

miércoles, 10 de julio de 2013

EL PACTO SILENCIOSO DE LA COBARDÍA (poema)


 
EL PACTO SILENCIOSO
DE LA COBARDÍA

 

Ahí estábamos los dos,

uno frente al otro.

Siempre supimos quien

era el ganador de ambos

(hace falta mucho coraje

para luchar contra

un gran adversario).

 

Duelo al amanecer:

la lluvia como padrinos,

las manos por espadas,

las piernas como escudos

y el deseo,… parado

muy adentro nuestro.

 

Tu primera embestida fue cobarde.

Cortarla de cuajo fue fácil para mí.

Mi estocada fue hiriente

(no estabas preparado

para frenarla o esquivarla

y te tocó de lleno).

 

Manaba sangre de tu costado.

La tapaste con destreza

y desenfundaste de nuevo

tu rabia contra mi persona.

Primero los insultos acostumbrados.

Luego los reproches repetitivos.

Al final la preparada bofetada

vejatoria acarició una vez mas mi rostro.

 

Sangraba mi labio mas no lo tape

(hacia tiempo que ya no tapaba

mis moratones causados

en nuestra desigual lucha).

Te miré fijamente y bajaste la cara.

Humillaste como el toro

al que quieres finar

tras una gran faena.

Pero, herido y todo,

sin fuerzas pero con mucho orgullo,

me asestaste una cornada mortal

en medio del corazón.

Un latido y todo acabó.

 

Al final ganaste pero yo no perdí.

¡Soy libre al fin!

A este lado,

cobarde con esperanzas finales,

logré escapar de tus porrazos.

 

¿Eres ya feliz ahora sin mí?

CALOR, MUCHO CALOR (relato)



 

El calor había empezado de golpe. De una semana mediana de primeros rayos de sol tras una primavera rara  a una semana sofocante de angustiosos calores enervantes.

 

Para colmo el aire acondicionado de la oficina se había estropeado y eso hacía casi imposible concentrarse en el trabajo. Todos intentábamos aliviar el calor tomando agua, viniendo a trabajar con ropas más frescas pero ni aun así, podíamos aliviar la sensación completamente asfixiante.

 

A medio día, después de comer, bajé a los vestuarios dispuesto a darme una ducha. Los vestuarios eran mixtos y hacían turnos para cambiarse, pero a esas horas, nadie venía por allí. Me desnudé, me fui para las duchas. Cuando estaba apunto de entrar bajo el agua me di cuenta de que no había cogido una toalla. Desnudo salí y de golpe me encontré con ella,… Alba. Era una chica preciosa de la oficina con la que había camaradería y trato cordial. Había tenido la misma idea que yo y estaba completamente desnuda frente a mi y yo igual frente a ella. No podía dejar de mirarla. Aquella piel blanca, su cabello castaño claro, sus ojos color miel, su pubis perfectamente depilado son apenas un triangulo de vello púbico bien recortado, sus pechos de la talla cien o ciento cinco aún firmes para ser una chica de 33 años. ¡Era una diosa! No puede evitar mirarla de arriba abajo una y otra vez hasta que la excitación se hizo visiblemente incómoda. Me puse rojo y le pedí disculpas. Cuando estaba dispuesto a vestirme y irme avergonzado de mi falta de decoro, ella me acercó hacia a mi y mirándome fijamente empezó a deslizar su mano por mi pene. Yo no sabía que hacer. Nunca me había pasado nada así. Su mano me estaba pajeando. Era dulce, con movimientos lentos, dejando que la excitación me fuera invadiendo lentamente por todo mi cuerpo. No paraba de mirarme con sus hermosos ojos y gemía sintiendo mi excitación crecer. No podía contener mi deseo y me derramé en su mano.

 

Se fue para la ducha sin dejar de mirarme para lavar su mano y yo la seguí. Empezó a mojarse todo el cuerpo y le gustaba que yo la mirara. Actuaba como si yo no estuviera y fuera una de sus duchas íntimas como si estuviera en casa, completamente sola. Pero no lo estaba. Yo miraba. El agua recorría todo su cuerpo y ella, extendía el agua por sus brazos y por sus piernas. Empezó a acariciarse los pechos mojados y a dejar que sus dedos juguetearan cono sus propios pezones que empezaron a erectarse por el placer. ¡No podía creerlo! Mientras ella no dejaba de mimarse y de empezar a gemir de placer, su mano derecha bajó hasta su sexo y empezó a acariciarse allí, delante de mí. Mi sexo no pudo permanecer impasible al ver aquel espectáculo de placer intimista que ella estaba compartiendo conmigo. Sus dedos se fueron deslizando para sus adentros y sus gemidos iban en aumentó. Quería formar parte de ese placer y deslizarme junto a ella en la ducha pero no podía dejar de ver aquella tremenda visión y desear que no parara de disfrutar de ella misma. ¡¡¡Me excitaba mucho contemplar masturbándose!!! Vi como su cuerpo se estremecía una y otra vez y que ya eran sus dos manos las que estaban proporcionándole un placer supremo. Creí que no podría intervenir pero ella me miró fijamente y extendió una mano para que me acercara. Me dio la espalda y ella se apoyo directamente contra la pared. Sin mediar palabra y con el agua mojando los dos cuerpos, me adentré en su trasero. Ella tenía las manos extendidas en la ducha y yo empujaba mi sexo más y más dentro de su culo. No podía dejar de gemir de placer y ella estaba tremendamente cachonda gimiendo como una posesa pidiéndome más y mas.

 

“No pares, no pares”,… me pedía suplicantemente entre gemidos una y otra vez. No paraba y seguía embistiéndola como una bestia desbocada sin freno ni control. Ella se derramaba y seguía suplicándome mas y mas firmeza. Creía que me iba a morir de placer cuando al final me corrí entre sus nalgas. ¡¡¡Fue increíble!!! En mi vida había sentido tanto placer.

 

Desde aquel día en la oficina seguimos siendo buenos compañeros de trabajo pero al medio día, nos volvemos muy salvajes bajo el agua de la ducha de los vestuarios mixtos de nuestra empresa.

martes, 9 de julio de 2013

INSENSIBLES




 

Precipitarse a la calle y notar un desaliento generalizado por todos lados. Cruzar la carretera y sentir el hedor de orines mientras que los demás lo toman como su aroma más frecuente en el día a día. Pasar junto un lugar familiar y distinguir como la podredumbre se apodera hasta de lo que parece más vivo. Jugar en un parque y percibir el perfume corrompido de la muerte en un territorio de tanta vida si poder diferenciar si es un animal o un ser humano en que perece muy cerca de ese lugar.

 

Las cosas ocurren. ¡No se puede evitar! Todo forma parte del deambular de la vida. Los gritos no son escuchados. El llanto pasa desapercibido. La pena es sólo un estado de ánimo transitorio que se pasa con el comprimido adecuado. Nadie duerme son fulminados por los fármacos. Nadie se despierta del todo hasta que la cafeína recorre su cuerpo por entero.

 

Vamos contrarreloj una y otra vez, intentando llegar, dando la alucinación de estar escapando de algo, pero hasta esa mísera sensación es sólo una ilusión vana con la que nos engañamos a nosotros mismos.

 

Los que piden no son pobres, sólo son desechos sociales a los que hay que maltratar como si la vida los hubiera puesto ahí sólo para recibir la “lección maestra final” de las manos de niñatos con camisas de la marca de moda de los adinerados seleccionada por el momento que se vive.

 

Tenemos ratones como mascotas (ratones enormes que forman partes de nuestras vidas sin saberlos cargados de las plagas que nos hacen ser lo que somos).

 

Horario laboral, horario administrativo, horario selectivo, horario deseado, horario incoherente,… horarios imprecisos.

 

 

Si estamos de vuelta de todo, si nos hemos acostumbrado hasta a las fragancias más horribles del mundo,… ¿Qué nos puede salvar del vacío de seguir cayendo irremediablemente en el pozo absurdamente inmenso del entorpecimiento?

 

 

¡Insensibles! Todos insensibles, duros, despiadados, rigurosos, brutales, severos, crueles, inclementes,… INHUMANOS.

 

 

MORALEJA: Nada es eterno,… esperemos que tampoco el vivir sin sentimientos o el vivir sin ningún corazón.

domingo, 7 de julio de 2013

ESCAPARATE (poema)


 
ESCAPARATE

 

Tras el vidrio,

un instante,…éramos uno.

Traspasaban los ojos

aquella arena trasparente

para unirnos un momento.

Su cabello se recostaba

en mi nuca con maestría.

No había tacto ni contacto.

No existía

lo suyo,

lo mío,

lo nuestro.

 

Mi mundo se paraba

por ti a mi lado,

recostado,

dormitando por nosotros.

Sin palabras nos preguntamos

cada día qué tal estábamos,

cómo había ido la larga noche,

cómo podías seguir mirándome

desde allí fuera sin hablar conmigo.

 

Las manecillas del reloj

se volvieron contra mí.

Te apretaban por dentro,

aplastando nuestro instante

contra el maldito presente.

 

Alejándote entre la multitud,

sentí morir mi alma

un poco a cada centésima de segundo.

Al minuto ya no tenía latido.

 

TE PIERDO EN LA PARTIDA (poema)


 
TE PIERDO EN LA PARTIDA

 

Una partida de cartas.

¡La más alta gana!

Me tocó un tres.

¿Qué lleva él?

Con la reina me gana.

 

Te abandono y no me duele.

En el ayer me hubiera quedado

libremente magullado con tu perdida.

 

“¿Cuánto vale?

Ahora ya nada.

¿Valió algo?

Hace mucho fue

lo más valioso de mi vida.

¿No la quieres?

Es ella la que no me quiere a mí”.

 

Te veo lejana y marchita.

¡No me duele!

Tu soberbia nostalgia,

hirióme por entero,

atravesando nuestro pasado,

arrancándolo de cuajo de mi pecho.

 

“¿No vale nada caballero?

¿Por qué la apostó a un juego?

Porqué sólo fui

una chanza para ella,

un chiste mal contado,

una diversión pasajera”.

 

¡Ahora me mofó

yo de su escasa valía!

 

Juégasela, apuéstenla, piérdanla.

Nada inmutará ya su espíritu.

 

“¿Otra partida amigo?

Claro,… aún no es tarde.

¿Qué va a jugarse ahora?

Sólo me queda el corazón.

¿Quién me da algo por

este pulso fiado?”

 

viernes, 5 de julio de 2013

TIENES MIEDO, MUCHO MIEDO (poema)


 
 
TIENES MIEDO, MUCHO MIEDO
 
Ensalzas tu voz.
Hay turbación en tu tono,
distancia, mudez oculta.
Sofocada tu cara,
tus mordidos labios
amoratados,… no puedes
pronunciar casi palabra.
 
¡Sólo yo! No hay nadie mas.
 
No paras de mirarme aterrorizado,
aguardando el muerdo certero,
el desafío de la fiera dormida,
la última hazaña de la loba herida.
 
Me acerco lentamente.
¡No voy a mirarte!
Olisqueo tu cuello,
te rodeo lentamente,
con cada paso calculado.
Mi piel no se inmuta,…
tu bello se eriza.
Firme y distante,
invado tu espacio vital,
con el corazón templado,
con la sangre fluyendo
lentamente sin alterarse.
 
Quieres que acabe ya,
rompiendo mi
calculada mortificación,
anhelando a la muerte como
último consuelo de tu pánico.
¡No va a ser tan fácil!
 
Mis ganas ha esperando demasiado.
No va a ser rápido e indoloro.
¡Habrá mucho tormento!
¡Será largo el martirio!
Eternidad lleva mi
venganza por nombre.
 
 

 

Ensalzas tu voz.

Hay turbación en tu tono,

distancia, mudez oculta.

Sofocada tu cara,

tus mordidos labios

amoratados,… no puedes

pronunciar casi palabra.

 

¡Sólo yo! No hay nadie mas.

 

No paras de mirarme aterrorizado,

aguardando el muerdo certero,

el desafío de la fiera dormida,

la última hazaña de la loba herida.

 

Me acerco lentamente.

¡No voy a mirarte!

Olisqueo tu cuello,

te rodeo lentamente,

con cada paso calculado.

Mi piel no se inmuta,…

tu bello se eriza.

Firme y distante,

invado tu espacio vital,

con el corazón templado,

con la sangre fluyendo

lentamente sin alterarse.

 

Quieres que acabe ya,

rompiendo mi

calculada mortificación,

anhelando a la muerte como

último consuelo de tu pánico.

¡No va a ser tan fácil!

 

Mis ganas ha esperando demasiado.

No va a ser rápido e indoloro.

¡Habrá mucho tormento!

¡Será largo el martirio!

Eternidad lleva mi

venganza por nombre.