domingo, 14 de diciembre de 2014

TEMORES DIVINOS



En el año 325 se celebró en Nicea el primer Concilio ecuménico. Constantino I el Grande, por consejo del obispo Osio de Córdoba, lo convocó al ver las simpatías que provoca el cristianismo en la masa cada vez más grande de simpatizante de dicha religión. Por miedo a una división que provocara el fin de su imperio, el propio Constantino abrazó la fe cristiana y, mediante aquel Concilio de Nicea, se aprobó todo lo que concernía a la religión cristiana (fechas sagradas, divinidad de Cristo, evangelios autorizados,…). Fue desde ese mismo instante, en que las bases escritas de la religión cristiana y los miedos divinos en torno a dicha fe, hicieran mellas en muchas personas.

¿La fe es temor? La fe, para mí, no es miedo. La fe, la religión y las creencias no pueden tomarse como una temeridad de un humano frente a su Dios. La religión para mí va mucho mas allá del temor. Para mí, mi religión al igual que muchas otras, se basa en el amor al prójimo y es con lo que yo me quedo ante mis decisiones en esta vida y en la que ha de venir.

Hago un inciso: ¿Habéis visto la película de EL LIBRO DE ELI? ¿No? Os la recomiendo. Trata sobre un hombre que protege un libro en un mundo que fue destruido en parte. Otro hombre, intenta encontrar ese libro con el único fin de que la gente le vuelva a tener miedo por llevar las palabras que en él se albergan (incluso en un momento de la película el que hace de “malo” dice (parafraseando): “Es un libro muy poderoso. Hará que los hombres teman como ya pasó en el pasado”).

Retomando el asunto en cuestión hay muchas personas han utilizado y siguen utilizando la fe con fines contradictorios al cien por cien con su religión. Intenta hacernos ver que su fanatismo religioso les lleva a actuar como actúan. Pero el fanatismo es cosa de las personas no de la religión. Es como una adicción llevada hasta las últimas consecuencias con tal de justificar sus actos ante el mundo. Alguien que es religioso de por si, lleva su pacto con Dios, con el Dios que sea, como una charla de tú a tú (como un padre escuchando a su hijo y poco más). Mas no todos tienen la misma visión. Es por este motivo cuando la religión acaba derivando en lo que conocemos como sectas y proclamando la Fe como algo que escapa hasta el mero entendimiento teológico.

Hoy ha sido detenido el líder de la 'secta' de Oia por presuntos abusos sexuales y asociación ilícita.

Junto a Miguel Rosendo, dirigente de la ‘secta migueliana’, hay también dos imputados más, cuya identidad no ha trascendido, que fueron miembros de Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, el grupo religioso que la diócesis de Tui-Vigo intervino el pasado marzo al detectar desviaciones respecto de la moral católica y de lo que marcaban los estatutos fundacionales del mismo.

En estos momentos, más de treinta persones continúan fieles a Rosendo en localizaciones como San Lorenzo del Escorial.

¿Son las sectas una forma de retornar el temor al pueblo mediante doctrinas que poco tienen que ver con la religión? Yo sólo diré una cosa: cualquier persona que tenga la necesidad de abusar, herir o manifestar cualquier tipo de acción que no se refiera a hacer bien al prójimo, sin lugar a duda trata de inculcar miedo, temor y lo peor de todo, nada tienen que ver sus palabras ni sus actos ni con culto religioso ni con la confianza.

La base de toda fe es el amor. Todo lo que vaya en contra del amor, no es fe, ni religión. Es fanatismo.

MORALEJA: Miguel de Unamuno, (1864-1936) filósofo y escritor español, dijo: “¿Racionalizar la fe? Quise hacerme dueño y no esclavo de ella, y así llegué a la esclavitud en vez de llegar a la libertad en Cristo”.


sábado, 13 de diciembre de 2014

HACE CASI UN AÑO ATRÁS





El pasado 27/12/2013 mi moraleja fue esta:

“MORALEJA: 8570 VISITAS a este blog durante 360 días. Sólo tengo pocas palabras para decir GRACIAS y mil gracias a todos los que en algún momento hayas visitado mi blog por un motivo u otro. Vosotros me habéis dado ese empuje que necesitaba para poder plantearme nuevos retos con fe y confianza en mi misma. Para el 2014 mi gran proyecto, a parte de no fallaros sobretodo con mis relatos de los martes que son los que más han triunfado, es escribir mi primera novela. Aún no sé de que tratará y por donde la haré ir pero lo que si tengo claro es que ese proyecto durará 365 días muy intensos de los cuales no dejaré que nada me haga rendirme. ¡Mil gracias a todos! Empieza una nueva meta a la que llegaré y sé que parte del trayecto lo haréis conmigo”.

Hoy, 13/12/2014, cuando falta algunos días para llegar a esa fecha y se cumpla el año, voy a recapitular sobre lo acontecido durante estos días del año 2014.

Para mí 2014 no ha sido ni un año bueno ni un año malo. Por desgracia he perdido a familiares y amigos por el camino (los primeros por defunción los segundos no por una muerte física pero sí porque la amistad, si no se cuida o si se trata sólo de aprovecharse del prójimo, debe aniquilarse de raíz y así fue, no por mi parte pero si con mi consentimiento).

Este año que falta poco para consumirse como un cigarro prendido en la mano del fumador, he tenido que visitar el médico con frecuencia. Al final, todas estas visitas, conllevaron una operación que se realizó hace una semana y que por suerte, ha ido muy bien. Pero todos los que han pasado por un trance de médicos, visitas al doctor y una operación, saben que los nervios nos impiden hacer las cosas como mínimo, con la actitud a la que estábamos acostumbrados a hacerlas. La cabeza no está donde debería estar, la mente va por libre y el cuerpo, es algo que actúa con cierto miedo al que pueda ocurrir.

Sé que en el ámbito que implica este mi blog, no he estado todos los días ni con todas las cosas que deseaba deciros durante este 2014 y muchos días, ni siquiera con las fuerzas necesarias para poder escribir con la calidad que todos os merecéis. ¡No ha sido un año fácil para mí! No os pido que lo entendáis pero sí que comprendáis que en la vida a veces las cosas no resultan como una desearía que ocurrieran. ¡No se puede controlar todo! Ni si debe. Hay que dejar que el libre albedrío fluya entre nosotros y nos guíe cuando nos sintamos hasta perdidos.

Pese a todos los pesares y sin sabores, vosotros habéis estado ahí siempre y por eso quiero daros las gracias. ¿Recordáis la moraleja de arriba? ¿Recordáis la cifra de visitas que tenía este blog el 27/12/2013? Bueno, pues fueron nada más y nada menos que 8.570 VISITAS en un año, que se dice pronto.

Este 2014 el contador, como bien podréis ver porque es algo que tenía que compartir con vosotros ha alcanzado aproximadamente al mes alrededor de unas 6.622 visitas. El contador general a fecha de hoy de este blog es de 78.871. Si restamos las visitas contabilizas el año pasado cuando hice recuento con vosotros (8.570), la cifra de este año alcanzada gracias a todos vosotros es de 70.301 visitas. Así que sólo me queda deciros….

¡¡¡GRACIAS!!!
¡¡¡MIL GRACIAS A TODOS!!!

Pero yo creo que pese a que agradecer las cosas está muy bien, esta cifra se merecía algo más porque sois increíbles y os merecéis todo y más. Por este motivo he creado esta cuenta de correo para todos vosotros: 70301visitas2014@gmail.com. En ella me podréis comentar de forma privada lo que deseéis, si anheláis que escriba sobre algún tema concreto, sobre un asunto que os perturbe ya sea de vuestro país o de alguno que tengáis que visitar. Quizás anheléis que escriba una historia de amor, un poema con unos nombres concretos, con unas escenas concretas o incluso un relato erótico en el que salga vuestros nombres. De todos los emails que se reciban en esta cuenta, el día 27 de cada mes, elegiré uno y será el que salga publicado. ¿Qué os parece?

En fin, que el año no ha acabado, que yo sigo aquí hasta que no pueda por motivos que escapen a los meros deseos mortales de ser eternos.

Las personas no somos más o menos en cuestión de raza, sexo, edad o cultura. Todos somos especiales y hábiles en unas artes o en otras. A mí el verbo, la palabra se me da bien pero si no me leyerais, si no estuvierais ahí, mi voz sería invisible como cuando ese árbol cae en mitad del bosque.

Gracias por hacerme mejor persona, gracias por hacerme mejor escritora y, sobretodo, gracias a cada uno de vosotros por existir.

¡¡¡MUCHOS BESOS Y ABRAZOS DE ESTA APRENDIZ DE ESCRITORA Y POETA!!!

MORALEJA: Hoy, para todos vosotros dedicada, una frase de Eckhart Tolle que dice así: "Estás aquí para posibilitar el despliegue del propósito divino en el universo. ¡Eres así de importante!".

miércoles, 3 de diciembre de 2014

VENGANZA





Cuando mi marido Alberto me dejó por otra más joven fue un duro golpe. Llevaba ya varios meses muy raro. Yo no quería creer que estaba con otra. Sólo llevábamos  siete años casados y nuestro hijo pequeño sólo tenia un año y medio y la nuestra niña cinco.

Aquella chica, la que acabó con mi matrimonio, se había encaprichado de mi marido en la empresa. Poco a poco fue cavando un pozo bajo mis pies mientras sobre mis cenizas ella hacía sus deseos realidad.

El tiempo pasó. Mi ex pasó dos años sin ver a sus hijos. Pero era padre y su deseo de verles, tarde o temprano, volvería a él.

Cuando regresó yo ya había pasado lo peor de nuestra ruptura (lágrimas, dolor, desconfianza, miedo,…) y empezaba a vivir de nuevo.

Alberto quiso recuperar el tiempo perdido con sus hijos y aunque yo deseaba que sufriera por todo lo que me había hecho pasar, no tuve valor para hacerle eso a mis pequeños.

Con el tiempo, por los niños, él y yo volvimos a hablarnos cordialmente.

Una noche, mi hija se puso muy enferma. No sabía que hacer con el pequeño y llamé a su padre. Vino de seguida. Por suerte sólo fue apendicitis pero poder contar de nuevo con Alberto me hizo recordar viejos sentimientos que nunca se van del todo. ¡Lo había amado mucho! Y donde hubo fuego siempre quedan ascuas que con poco, pueden hacer que prenda.

Cuando regresé a casa para ver a mi pequeño después de que la niña saliera de quirófano, él seguía ahí, donde habíamos vivido juntos. El niño dormía. Había preparado cena para los dos. La mesa estaba puesta. Me di una ducha, me senté con él a la mesa y hablamos.

Me comentó que no era feliz. Que llevaba meses dándose cuenta de que había cometido un error. Ella no era como pensaba. Ahora, que la magia del principio se había esfumado, que el morbo de las primeras veces se había acabado, se sentía vacío con una mujer que no le llenaba. Quise decirle que se lo merecía, que había sido un cabrón, que saliera de mi casa y que no volviera nunca más. Pero me quedé ahí, escuchándole, sin recriminarle nada.

Cuando acabamos de cenar, recogí la mesa. Él empezó a lavar los platos.

-         Puedes quedarte a dormir si quieres.
-         ¡Gracias! Deseaba quedarme.
-         No te confundas… dormirás en la cama de la niña.
-         Lo entiendo.

Me fui al que había sido nuestro cuarto. Podía escucharle ducharse, salir por el pasillo y entrar en la habitación de la niña. Quería dormirme y dejar de pensar en él. Me tumbé en la cama. No podía dormir. Podía oler su aroma, podía sentir su cuerpo moverse en la habitación de al lado tan inquieto e intranquilo como el mío.

Abrí la puerta para ir al baño. Como si fuera un reflejo él había hecho lo mismo. Estábamos uno frente al otro. No hicieron falta las palabras.

Su cuerpo se estrello contra el mío. Su corazón acelerado latía tan fuerte, tan rápido, que podía notarlo por su torso desnudo. Levantó mi camiseta y devoró mis pechos como jamás lo había hecho nunca. Su boca estaba ansiosa, con ganas de mí, y mis pezones erectos, le dieron la bienvenida más deseada del mundo. Me empotró precipitadamente contra la pared. Le mordía el cuello, le chupaba la oreja. Me encantaba escucharle gemir de aquella manera. Me arrancó mis braguitas. Se quitó el boxer. Me penetró ferozmente. Grité lúbricamente. Su cadera era un monte infinito de ansias contenidas que se calvaban en mi sexo una y otra y otra y otra vez.

Cuando por fin estallamos juntos en un orgasmo bestial, casi perdimos el conocimiento.

Los cuatro meses siguientes fueron pura delicia. Follábamos en todos lados, baños, probadores, en su oficina.  Un día íbamos tan calientes que al salir del restaurante, no pudimos llegar hasta el coche y me poseyó entre dos coche que había aparcados casi en la puerta del restaurante. Éramos como dos adolescentes calientes que no podían contenerse las ganas ni lo intentaban.

Pasaron un par de semanas y volvió a ponerse raro, como aquella vez cuando al final se acabó yendo con ella. Aquella vez estaba preparada. Era fuerte y no sufriría. Sabía que aquello pasaría. Ahora era su marido, el de ella, y pese a que había estado conmigo, sabía que volvería a ella porque con la edad, los hombres pierden la confianza y se acostumbran a todo, incluso a vivir una vida sin pasión.

Un día, no sé porque, le envié un mensaje al móvil a ella:

“No sé si lo sabías pero Alberto
y yo llevamos cuatro meses teniendo
encuentros sexuales salvajemente lúbricos”.

No supe lo que pasó tras mi bomba a su móvil. Por lo que me contaran unos amigos, estaban en casa de los padres de ella celebrando no sé que. Le llegó el mensaje y sin pensar en nada más, empezó a gritarle en mitad de todos. Rompieron ese mismo día. Su divorcio llegó un poco más tarde. ¿Había sido cruel? Bueno, no había sido buena del todo pero todo lo que va vuelve. Ella me había robado a mi marido a mis espaldas. Yo había ido de frente. ¡Eso me lo tenía que agradecer! Aunque no lo hizo. ¡No la culpo! La venganza es un plato que se sirve muy frío.

domingo, 30 de noviembre de 2014

ADIÓS AL CHAVO DEL OCHO





Cuando yo descubrí a Chespirito fue en vacaciones en casa de mis primos. La televisión local de la zona retransmitía el Chavo del Ocho a mediodía y para ellos, era ya un amigo entrañable con el que compartir las horas después de la comida.

Algunos años más tarde, la TVE 2 compró los derechos y volví a ver a aquel niño, El Chavo del Ocho que vivía en un barril en una vecindad como podría haber sido cualquiera de la Ciudad de México. El Chavo no tenía nombre pero sí un sueño: una torta de jamón. Sufría humillaciones, pero su ingenio lo salvaba. Los personajes de la vecindad hacían una burla del enraizado clasismo de la sociedad mexicana. “¡Chusma, chusma!”, gritaba el supuesto niño bien de aquella peculiar tropa, que en realidad era un muchachito de enormes mofletes que se refugiaba tras las faldas de su mamá.

El actor que encarnaba a aquel inocente niño que parecía huérfano se llamaba Roberto Gómez Bolaños uno de los artistas más populares de América Latina que falleció el pasado viernes 28 de noviembre en su casa de Cancún a la edad de ochenta y cinco años.

Roberto Gómez Bolaños más conocido por Chespirito, apodo que le puso el director Agustín Delgado en la década de los sesenta por su gran creatividad al decir que se parecía a Shakespeare pero en pequeño, hijo de la secretaria Elsa Bolaños-Cacho y del pintor y dibujante Francisco Gómez Linares, Roberto Gómez Bolaños nació en la Ciudad de México el 21 de febrero de 1929, el mismo año en que el astrónomo Hubble descubrió que el universo se encuentra en continua expansión y que los primeros lobos de Wall Street perpetraron su primer crack y hundieron al mundo en la Gran Depresión. Todo esto lo cuenta en su autobiografía publicada en 2006 y  titulada Sin querer queriendo.

Querido por muchos, cuestionado por otros por rumores sobre que actuó en la fiesta infantil de un narcotraficante colombiano y por haber visitado Chile durante la dictadura de Pinochet, nos deja con interpretaciones magistrales, con ese humor, con esa ironía, con esa forma de ver la vida a través de los ojos de un niño.

¡Se acabó el canal de la diversión de Chespirito! Sólo queda el recuerdo melancólico de un gran cómico con tan sólo alcanzaba metro sesenta y dos de estatura.

MORALEJA: Una de sus frases más conocidas pone punto y final a este pequeño escrito dedicado a un enorme actor. Al final de su programa televisivo titulado Los Supergenios de la Mesa Cuadrada donde junto con otros actores que luego también salieron en el Chavo del Ocho, respondía de forma absurda a las preguntas de los televidentes: “Problema discutido, problema resolvido”.

viernes, 28 de noviembre de 2014

NUEVAS ÉPOCAS, NUEVAS MUÑECAS, NUEVAS VISIONES DE LA VIDA




Cuando yo era una niña, mis muñecas eran Nancy, las Barriguitas y la Muñeca Chochona. Yo desconocía si eran las mejores muñecas del mundo. Para mí, eran muy, muy especiales. Nancy, con su melena castaña larga. Mis barriguitas, con el pelo negro recogido con un cintillo unas, con el pelo verde y suelto otras pero todas esa preciosa barriguita regordeta. Y mi querida Muñeca Chochona, aquella que sonaba anunciada por un feriante por los altavoces de su puesto de boletos junto al Perrito Piloto. Sus cabellos largos de lana, azules, negros, naranjas,… y con sus dulces mofletes. No sé si esas muñecas hicieron de mí mejor o peor persona. Está claro, que algo bueno hicieron por mí y por mis momentos de juegos.

Ahora las muñecas son distintas. No quiero decir con esto que sean mejores o peores. Si los niños y las niñas disfrutan con ellas, son tan buenas como las mías porque lo que verdaderamente importa, en esta vida, es dejar que los niños sean niños y que disfruten, todo lo que puedan de su infancia.

Sin embargo al ver a Monster High con esos modelitos tan modernos, al contemplar cuantos accesorios van con la siempre inconfundible muñeca Barbie, creo que en esta nueva generación, el estar a la última, el poseer mucho, el ser guapa, está haciendo que las niñas vean una faceta de si mismas como pequeñas mujeres mucho antes de tiempo.

Yo no digo que no deba haber una evolución en los juguetes. ¡No es eso! Simplemente que hay una parte muy importante en esta nueva generación de féminas, que se está obviando para mal.

Cuando yo jugaba con mis muñecas, no pensaba en la personalidad, ni en la revolución femenina, ni en las barreras que estaría dispuesta a derribar cuando mi sexo fuera un impedimento para acceder a un cargo o a otro el día de mañana. Sin embargo, de mayor todo eso, quizás por los juegos, hicieron que aflorara una yo más fuerte y dura pues mi visión de hembra llegó con los 16, no con los 8 o 10.

Sin embargo, en estos momentos, estoy viendo más casos sobre chicas que se dejan tanto influir por lo que condiciona su cuerpo, con lo que la condiciona no haber invertido en desarrollar su cerebro, que eso la impide imaginarse ya no como una mujer luchadora sino como una mujer.

Varios casos de violencia de genero contra chicas cada vez más jóvenes, me da que pensar en que pueda haber algo en las muñecas, que hacen que una mujer evoluciones hacia un lado o hacia al otro dependiendo mucho de los modelos con los que ha jugado. ¡Ojo! Es sólo una apreciación personal. Pero sin lugar a dudas mientras yo veo en mi yo de 20 del ayer a una mujer luchadora, en las nuevas mujeres de esa edad, veo niñas asustadas que piensas que porque se olviden de pintarse los ojos, no conseguirán gustar a nadie.

No es más mujer la que más se maquilla, sino la que puede presentarse con la cara lavada y con la voz firme ante cualquier situación o problema.

MORALEJA: George Sand (1804-1876), seudónimo de Amandine Aurore Lucile Dupin, baronesa Dudevant y escritora francesa, dijo: “La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma”.

CENSURA QUE CENSURARAS





Sí, estoy acostumbrada a las críticas. Si no te acostumbras, y las buscas, ya sean para evolucionar o para autoflagelarte para poder ser mejor, es que eres tan prepotente que piensas que no necesitas aprender nada más, que eres maestro sin metas ni objetivos en la vida.

Sin embargo, lo que es el tema de la censura, me cuesta tanto concebirlo que cuando lo vivo, en pleno siglo XXI, en mis propias carnes, mi vena mas rebelde se revela hasta que no puede más.

¡No soy prepotente! Prometo que no lo soy. ¿Orgullosa? Sí, lo llevo en los genes, en el ADN y en cada poro de mi piel. ¿Insensible? ¡NO! Pero cuando una revista on-line me dice que los contenido que escribo relacionados con el sexo no son adecuados por insinuar en mis fotos algo y en mis escritos hablar claro sobre algunos temas que no deberían ser peliagudos traspasado el siglo XX, me revelo. ¡No puedo callarme! No por que sea más que nadie, ni más lista, ni más nada. ¡No es justo vetar contenidos que no son ni pornográficos, ni insustanciales! ¡No! El sexo forma parte de la vida adulta y no debe esconderse tras un espejo tintado para que sigamos ciegos en temas que nos podría ayudar a mejorar y a sentirnos mejor con nosotros mismos.

Mas las mentes perturbadas de este continente llamado Europa, hace que dicho contenidos sean considerados inadecuados y con una explicación así de sencilla: “¿Enseñaría esas fotos a un niño?” Intenta hasta crearte remordimientos de conciencia.

Mi respuesta ha sido tajante: ¡No voy a escribir sobre eso temas! Acepto su arcaica política retrograda anclada en el pasado. Ahora bien, su web está destinada para personal adulto, ergo, un niño jamás verá ese contenido pues… no es el publico para el que van dirigidos (¡Lo siento! Pero no podía callarme).

No son muchos los lugares donde uno puede ser uno mismo y mostrar sus ideas con nombre y apellido. Lo que verdaderamente es más insultante, es que personas adultas oigan, lean o escuchen la palabra sexo y sigan creyendo que es un tema tabú, que hay que esconder a quien intenta instruir o informar. ¡Eso sí que es lamentable! La evolución va hacía adelante señores, nunca hacía atrás les guste o no. ¡No voy a volver a las cavernas! ¡No voy a tumbarme y dejarme hacer! ¡No! La revolución sexual ha llegado les guste o no. ¡¡¡ABRAN LOS OJOS!!! Quizás acaben aprendiendo algo de provecho.

MORALEJA: Matthew Gregory Lewis dijo: “Una mala composición lleva consigo su propio castigo: el desprecio y el ridículo. Una buena suscita la envidia y hace recaer en el autor infinitas mortificaciones; se ve atacado por la crítica parcial y malhumorada. Uno encuentra defectos al plan, otro al estilo, un tercero al precepto que se quiere inculcar. Y quienes no logran encontrar defectos en el libro se dedican a estigmatizar al autor. Sacan con malicia, de la oscuridad, todas las menudas circunstancias que pueden poner en ridículo su carácter o conducta personales, y apuntan a herir al hombre ya que no pueden herir al escritor. En una palabra, ingresar en el ejercicio de la literatura es exponerse adrede a los dardos del desdén, el ridículo, la envidia y la desilusión. Escribas bien o mal, ten la seguridad de que no escaparás a la censura”.

jueves, 27 de noviembre de 2014

DEMASIADO POCO CORAZÓN





El pasado siete de agosto empezó un capitulo que por fin hoy tiene un punto y final más o menos aceptable.

El siete de agosto fue trasladado a España el misionero español infectado por ébola en Liberia Miguel Pajares. Fue ingresado en el Hospital Carlos III de Madrid. Pese a que las medidas de protección para aislar al enfermo (todos recordamos la foto que captó uno de los compañeros de prensa con la ventana de la habitación de Miguel Pajares de par en par abierta), si dijo que todo estaba siendo lo que protocolariamente era correcto.

En esta crisis o ayuda sanitaria, la ministra de sanidad Ana Mato, por ser periodo vacacional estuvo siempre en un lugar de algún sitio de cuyo nombre me gustaría acordarme pero que no se dijo. Todo lo gestionaba desde… un lugar muy, muy, muy lejano (pese a que no había que temer nada, ella ya se curaba en salud por si las moscas como buenas responsable de sanidad), dejando bien expuesto, dicho sea de paso, a los sanitarios y demás personal del Hospital Carlos III.

Miguel Pajares no superó el ébola. Su cuerpo se traslado para ser incinerado y hacer los funerales pertinentes. Todos pensamos que pese a la mala gestión de la ministra de sanidad, todo había acabado. ¡No fue así!

Teresa Romero, el 30 de septiembre empezó a presentar síntomas de la enfermedad. Llama al Servicio de Prevención de Riesgos Laborales del hospital Carlos III, pero al no llegar a superar los 38,6 grados de fiebre no la internan.

El día 6 de octubre es trasladada a Urgencias del Hospital Fundación de Alcorcón. Allí le realizan una primera prueba del ébola y da positivo. No se insinúa, sino se dice que Teresa Romero, ha intentado engañar (no sabemos muy bien como) a los del protocolo de ébola mintiendo, según ellos, sobre su temperatura corporal. Quien la acusa de forma DIRECTA es Francisco Javier Rodríguez Rodríguez, político, médico y docente español,  Licenciado y doctorado en medicina y cirugía, y especialista en medicina interna y nefrología. Según este “señor” Teresa se contagió, parafraseando sus palabras, porque ella quiso.

Paralelamente a estas nefastas e incoherente acusaciones contra Teresa Romero, en EEUU también se sucede el primer caso de ébola. Allí, a la contagiada de ébola, se la llama heroína y aquí, porque España es así, a nuestra infectada se la llama EMBUSTERA. Pese a todo, nadie da la cara, nadie dimite, nadie reconoce sus errores y actúan, como no, con la soberbia típica que les caracteriza.

Tres meses y veinte días más tarde, por fin ANA MATO dimite. ¿Es la única que debe hacerlo? ¡Para nada! Javier Rodríguez debería haber dimitido antes que ella. Mientras, como perro viejo que es, se aferra con uñas y dientes a un puesto que obviamente, pese a su preparación académica, le viene grande por su falta de empatía y habilidades sociales.

Mucha espera para algo que debería haber finalizado mucho antes. ¿Era imprescindible cobrar tres mensualidades más como ministro pese a una gestión nefasta no, lo siguiente? Se ve que sí, que habría que cobrar pese a ser un incompetente demostrado pero así es este país: sólo se mantiene en el cargo el que no sirve prácticamente para nada.

MORALEJA: Catón dijo: “Prefiero que la gente pregunte por qué no hay una estatua mía, y no que pregunte por qué la hay”.