domingo, 20 de abril de 2014

PLENITUD SEXUAL NO MADUREZ


 

La madurez sexual, tanto en un hombre como en una mujer, suele llegar en la pubertad que oscila entre los diez años a los quince aproximadamente. Nuestros cuerpos experimentan cambios (voz, menstruación, acné, hormonas,…) y entre ellos crecemos. Pasamos de la niñez a la juventud, a la vida formada, preparándonos para lo que ha de llegar en apenas tres años: ¡Adultos a todos los efectos!

 

Pero con la madurez sexual no llega la plenitud sexual. ¡No es lo mismo!

 

Para muchos, la plenitud sexual, sólo es un concepto. Para otros, una moda para incentivar a los hombres llegada cierta edad. Para un conjunto, una percepción abstracta que no entienden y que jamás conseguirán pues tratan de oprimir sus propios instintos por el miedo al que dirán. Pero hay personas, una pequeña minoría, que se deja liberar y experimenta esa fase sin represión alguna.

 

¿Cuándo llega la plenitud sexual de un hombre? A los veinte les sobra libido, a los treinta experiencia, a los cuarenta buscan nuevos estímulos en la cama y a los cincuenta, se dejan llevar hasta el límite si hace falta (normalmente por mujeres más jóvenes que ellos). Su clímax depende más de la motivación que de la edad o eso al menos es lo que dicen. En cierta manera la edad no importa, no en sus pieles, en sus cuerpos de machos, pero sí en las de ellas. La juventud motiva y exalta sensaciones que no se han sentido desde hace mucho, muchísimo tiempo. ¿Es malo querer buscar en alguien más joven la motivación de los bajos instintos primarios? ¡Para nada! Cuando ellos están en esa plenitud, rechazarlos es, puramente, una estupidez. Aprovechar ser la elegida, es algo que pocas puede obtener ya que la gran, gran, gran mayoría, son sumisamente callados y se convencen a si mismos con la libertad de poder estar diez minutos a solas consigo mismo en la intimidad de una ducha liberando su opresión testicular con caricias que sólo pueden ofrecerse ellos mismos. ¡Son conformistas! Pero eso tampoco es malo.

 

La vida suele dar segundas oportunidades y empezar la trama desde la cama, no parece lo más correcto pero a ciertas edades, la corrección debería pasar, siempre, a un segundo plano siempre que se trate de tu propia vida. ¡Que mas da lo que los otros piensen! Ellos siempre pensarán mal, por desgracia está incrustado a su ADN y sólo son felices de esta manera: haciendo infeliz al que más cerca tienen y al que menos aprecian.

 

Con esto no trato de hacer un llamamiento a la promiscuidad, a ir de cama en cama buscando la o él elegido (probar y descubrirse forma parte de la plenitud sexual). En cierta manera, alguien dijo alguna vez, que todos somos duales dentro de nosotros mismo y es el temor a descubrir algo no considerado adecuado, lo que nos encierra de tal manera, que nos corroe hasta en sueño mostrándonos lo que en la vida real, no podemos desatar de forma coherente, con la libertad que nos merecemos), dejando la vida a un lado y conservando a las casta o el casto esposo en casa por si la cosa no saliera bien. ¡No se trata de eso! ¡Para nada! (Aunque todo el mundo es libre de hacer con su vida lo que desee). A lo que me refiero es que nunca es tarde para que la vida nos dé una segunda oportunidad. Quizás, ese sea nuestro camino marcado desde un principio y que sólo hemos podido conseguir verlo frente a frente, cuando esa vivencia cotidiana que teníamos tan asimilada como propia, desaparece de la noche ya sea por una separación, un divorcio o una defunción (¡No es malo tirar hacía adelante! No nos tenemos que sentir culpables por estar vivos).

 

Volviendo un momento atrás, la plenitud sexual de un hombre, no se alcanza a una edad concreta. Pasado los cuarenta es mucho más fácil pues todo lo aprendido, está firmamente dispuesto ante nuestros ojos. Sabemos ya de que pie cojea más de uno y más de una, y la seriedad de un rostro, no nos causa tanto pavor como antes. No nos pueden avasallar con mentiras, o nos comen la oreja diciéndonos que guapas, que atractivos que somos. ¡Todo eso está de más llegado los cuarenta! No nos hace falta tanta corrección ni buenas maneras. ¡No están de más! Eso por descartado. Pero si queremos algo, sabemos donde buscarlo y como conseguirlo sin tener que dar muchas explicaciones. ¡Esa es la pura gran verdad!

 

No hay que dejar de ser hombres, no hay que dejar de ser mujeres, no hay que pertenecer a una secta o hacer rituales desnudos bajo la luz de la luna llena. No se trata de eso. Se trata, simple y llanamente, de escucharnos, de sentarnos frente por frente y ver que es lo que deseamos para nuestra vida, para nuestro presente, para nuestro futuro, para estar plenos en cuerpo, alma y espíritu,… así de simple. Y como diría la canción de Mecano en la canción PALOMAS AL VUELO: “Y lo que digan los demás está de más” y con esa máxima por bandera, conseguiremos hallar nuestro destino más allá de la edad, del sexo, del placer y del goce. ¡Esa es la cualidad plena máxima! La plenitud del ser, de uno mismo, por encima del yo.

 

MORALEJA: Woody Allen, actor, director y escritor estadounidense, dijo: El amor es la respuesta, pero mientras usted la espera, el sexo le plantea unas cuantas preguntas”. No se queden con las dudas. Aprendan a escucharse a si mismos sin ningún temor. Aprenda a saber que es lo que verdaderamente, usted, como persona, espera de si mismo.

sábado, 19 de abril de 2014

CALVARIO VISUAL


 

Saturar es llenar, ocupar completamente o utilizar una cosa hasta el límite de su capacidad. Eso las televisiones, desde la primera hasta la última, no saben muy bien que es. Por eso, cuando hay cierto descanso para el cuerpo humano (Semana Santa, Navidad, etc), sobrepasan lo que sería el llenar la mente con escenas que evocan sin límite todo lo que se está viviendo hasta en la tele, o como diría un refrán: “Si no quieres caldo, dos tazas”.

 

El empacho se va acumulando en nuestro organismo y es normal que acabemos odiando, en cierta manera, estar de vacaciones.

 

Con lo fácil que sería intercambiarlo todo y hacer que las vacaciones fueran algo, televisivamente, que recordar. No digo de quedarnos en casa. ¡Eso nunca! Pero sí de trampear un poco con las películas para que así cuando lleguemos a casa, podamos relajarnos viendo,… otras cosas.

 

Sugiero, por ejemplo, poner películas de terror no por Halloween sino por Navidad. ¿Por qué? ¡Madre mía! ¡Que pregunta! Yo creo que es cuando menos miedo tendríamos en el cuerpo para ver esas películas. ¿Por qué? ¡Os tengo mal acostumbrados! Siempre os lo explico todo. A ver, después de empachos, regalos, centros comerciales, reuniones familiares y demás, pensar en Freddy. ¿A qué da menos miedo que tu cuñado con dos copas de más volviendo a hablar de futbol por decimocuarto año consecutivo? ¡Pues claro que sí! Así tendríamos un respiro, por un lado, y por el otro, veríamos a Freddy como un tipo cachondo que sólo tuvo un mal día.

 

Para semana santa, películas Navideñas por un tubo. ¡Eso sí que es una tortura y no la que sufrió Cristo en la cruz! Elfos, nieve, buenos sentimientos, y todo SUPERHAPPY HAPPY,… ¿Quién dijo que la pasión de Cristo interpretada en vivo es lo peor que había visto? Pues yo lo peor que he visto es toda una tarde con películas que más que producirme ilusión me crean un trauma tras otro. Pero como la lógica de la Semana Santa es recordar la penitencia infligida, hasta ese trauma sería más soportable en estas fechas que no con todo iluminado y el júbilo navideño desparramado acá y allá,… rodeándonos por todos lados. ¡Pensadlo!

 

Y, obviamente, la mejor época para ver MARCELINO PAN Y VINO (1954), LOS DIEZ MANDAMIENTOS (1956), BEN-HUR (1959), REY DE REYES (1961), BARRABÁS (1962), EL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (1964), LAS SANDALIAS DEL PESCADOR (1968), JESUS DE NAZARET (1977), EL PRÍNCIPE DE EGIPTO (1998) O
LA PASIÓN DE CRISTO (2004) es el periodo navideño. ¿Cómo que no? Perdonad pero creo que es lo más sensato del mundo mundial. Mientras en la calle se celebra ostentosamente su nacimiento, es lógico y más que entendible que su final sea retransmitido por todas las cadenas para ver, que pese a que todo es “amor”, “paz” y “sentimientos compasivos” acabó muy mal en la cruz sólo por salvarnos a los cristianos. ¿Qué mejor que revivir el valor de su hazaña justo con la celebración de su nacimiento? Sacrificio y amor todo unido y en las mejores fechas con fuego a tierra, turrones y sobretodo, cenas familiares copiosas.

 

Bueno, para los que aún penséis que lo que escribo tiene un poco de sentido sólo deciros que el cine no deja de ser una vía de escape después de un largo día. Y que alguien que está viendo procesiones en la calle, la pasión, el sufrimiento en directo, cuando luego le ponen una del mismo género, lo que tratan es de amargarle la noche y a mí sinceramente,… es lo que menos me gusta: ¡¡¡QUE ME ARRUINEN UNA GRAN NOCHE!!!

 

MORALEJA: Una frase del desaparecido y querido Gabo de su libro Eva está dentro de su gato para acabar: “¿Por qué tendría que estar en el limbo? ¿Acaso había muerto? No. Simplemente fue un cambio de estado, un tránsito normal de un mundo físico a un mundo más fácil, descomplicado, en el que habían sido eliminadas todas las dimensiones”.

 

jueves, 17 de abril de 2014

GABRIEL G.M.: "NO LLORES PORQUE YA SE TERMINÓ... SONRÍE, PORQUE SUCEDIÓ"



 

* Muere Gabriel García Márquez (El que ha sido uno de los escritores más influyentes del siglo XX fallece a los 87 años dejando al mundo una obra inmensa y el legado del realismo mágico). Enlace web: http://www.lavanguardia.com/cultura/20140417/54405916916/gabriel-garcia-marquez.html.

 

Jueves, 17 de abril de 2014

 

Querido García Márquez,

 

Querría aplicarme tu frase pero no puedo. Has marcado mi mundo con tus obras y hoy que nos has dejado, lloro porque se termino y mis labios no pueden esbozar ni una leve sonrisa por todo lo que sucedió. ¡No puedo!

 

Tengo que reconocer que te conocí quizás demasiado tarde, forzada por un sistema educativo que nos obligaba a leer Crónica de una muerte anunciada. ¡Te odié! Pero era joven e inexperta. Cuando cayó por fin Cien años de soledad en mis manos, ni me acordaba ya que tú eras el mismo escritor de la “muerte anunciada”. Desde aquel momento, caía rendida por entero a tu prosa.

 

Busqué tus obras, desde la primera hasta la más reciente, en bibliotecas para no perderme nada. La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba, La mala hora, Los funerales de la Mamá Grande, Relato de un náufrago, Ojos de perro azul, La tigra, Memoria de mis putas tristes y muchas más pasaron ante mis ojos cautivándome de nuevo una vez más.

 

Cuando el cáncer te llegó y lo dijiste por el año dos mil, como si fueras un pariente muy cercano, sentí una punzada en el corazón. Clamé al cielo que no te podía apartar tan pronto de esta vida.

 

Catorce años de más fueron concedidos por el cielo ni uno más. Pese a eso, el dolor hoy es más intenso, más cruel, infinitamente mas doloroso pues ya,… ¡Te creía inmortal!

 

Nunca está preparado nadie para un adiós definitivo. Nunca esperas que el teléfono suene a horas indebidas para comunicarte una partida temprana. Nunca puedes retener algo que forma parte del hecho de estar vivos. Pese a todo, lo intentas y te aferras al borde mismo del filo del acantilado, intentado “robar” minutos a las horas.

 

¡Pero tu reloj se paró! Ya no escucho un tic-tac que me fortalecía tanto por dentro que formaba casi parte de mí.

 

Dejaste tu pluma caer sobre el escritorio tras poner tu último punto y final. ¡No es justo!

 

Deseo buscar una forma coherente de despedirme pero me está costando horrores hacerlo. Decirte adiós no es fácil para mí. ¿Quién me acompañará durante las horas más incoherentes de la noche cuando el sueño juega conmigo al escondite? Antes estabas tú pero ahora,… ya no hay nadie (Quizás esa sea la forma mas bella de recordarte y es no dejando que nadie ocupe jamás un lugar que tú te ganaste, en mi vida y en mi corazón, durante mucho tiempo).

Recuerdo tus palabras sobre este ultimo paso de la vida: “Lo único malo de la muerte es que es para siempre. Todo lo demás es manejable, pero la muerte…. ¡Esa sí que es la gran trampa!”. Caíste en la trampa y te alejaste de siempre de nosotros. ¡Dejaste que ganara! Y desde aquí, ese secuestro injusto de la parca, nos hace llorar amargamente sin poder contenernos porque llegó tu fin. ¡Descansa en paz ilustre amigo! Duerme para siempre en ese lugar tan alto que ese Dios que no sabías si existía o no, te tiene reservado.

 

Te llevaré siempre en mi recuerdo,

 

 

ÚRSULA I.

 

MORALEJA: Nadie se marcha jamás del todo mientras quede alguien que le siga recordando.

 

miércoles, 16 de abril de 2014

MIEDO EN EL CUERPO




* El naufragio de un ‘ferry’ conmociona Corea del Sur (enlace web: http://internacional.elpais.com/internacional/2014/04/16/actualidad/1397625671_828578.html).

 

* Tres muertos y 290 desaparecidos en el naufragio de un ferry en Corea del Sur (enlace web:http://www.elmundo.es/internacional/2014/04/16/534dd3efca4741524e8b4576.html).

 

* Las impactantes imágenes del naufragio en Corea del Sur (enlace web: http://www.europapress.es/internacional/noticia-impactantes-imagenes-naufragio-corea-sur-20140416113111.html#).

 

Cuando las noticias se contradicen en pocos momentos, el miedo no se apaga en el cuerpo si no que arde con más rudeza, con más crudeza, apoderándose por entero de uno.

 

Los primeros informes sobre el naufragio del ferry en Corea del Sur apuntaban que había sólo ciento y pocos desaparecidos. Poco después eran casi trescientos. El temor de las familias crece sin remedio.

 

Las causas dicen que hubo un impacto con un arrecife marino. Pero también se indica que era una ruta, la que les conducía a la isla de Jeju por ser una parte de las más turísticas. Entiendo, por consiguiente, que más de una vez se había hecho este trayecto sin estas nefastas consecuencias y me pregunto,… ¿Por qué ahora? ¿Cómo puede ser que un barco que realizaba la misma ruta casi a diario, no conociera los arrecifes cercanos?

 

Según las noticias, hay más de treinta barcos y más de veinte helicópteros interviniendo en las tareas de rescate. En el ferry viajaban cerca de quinientas personas, entre los cuales había trescientos y pico eran estudiantes de bachillerato que iban de viaje escolar.

 

Pese a que se intenta que haya calma entre las familias, un responsable de las operaciones de rescate que no ha querido revelar su identidad ha declarado a France Presse: “Me temo que hay pocas posibilidades de supervivencia para quienes quedaron atrapados en el interior del ferry”.

 

Lo último que hay que perder es las esperanzas. Sólo hay que espera que pase el  tiempo y desear que la fortuna, rodee los restos del ferry para que sean rescatadas el máximo de personas que en el viajaban.

 

Lo que sigo sin entender es porque todos los gobiernos, de aquí, de allí, de más allá, den siempre una causa tan poco improbable y menos creíble como primera versión de los hechos en cuestión a la hora de tragedias. A veces es mejor callar y esperar una elaborada versión de las causas que enumerara un sinfín de cosas que no tienen ni cabezas ni pies para los que leemos las noticias. No hace falta conocer todos los datos, ni todas las zonas, para escudriñar entre la información que se aporta a los medios y ver que hay enormes huecos que no pueden taparse con falsedades ni mentiras.

 

MORALEJA: Samuel Johnson, (1709-1784) escritor inglés, dijo: “Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustrada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción”.

 

martes, 15 de abril de 2014

HUIDA (relato)



Estaba cansada, muy cansada del trabajo, de reuniones, de informes, de presentación de proyectos. ¡Era principios de semana santa por el amor de Dios! ¿Por qué la gente no se iba de vacaciones y me dejaban tranquila?

 

El martes no pude más. Le dije a mi asistente que apuntara en mi agenda que tenía que ir al médico toda la tarde:

 

-         Hay una reunión a las tres de la tarde – me respondió.

-        ¡PUES CÁMBIELA! MI SALUD ES LO PRIMERO – le respondí tajante como un cuchillo.

 

Bajó su mirada. No me sentía orgullosa de mis formas pero necesitaba,… huir.

 

Cogí mi maletín, mi bolso, cogí el ascensor y me fui directamente al parking. Intentaron pararme un par de veces pero dije que era tenía algo urgente… y me dejaron escapar.

 

Cuando empecé a notar la luz del sol de abril en mi cuerpo, me fui despojando de la ropa que me asfixiaba, que no me dejaba respirar. Mientras conducían, me quité mi chaqueta, mi blusa y me dejé sólo un top de tirantes que llevaba. Me quité la falda haciendo peripecias con el volante pero sin dejar de conducir. ¡¡¡DESEABA DESAPARECER!!! Me quedé con un culot que llevaba puesto que parecía un short un tanto extremado. Me di cuenta que el conductor de un coche de al lado, estaban babeando por lo que habían visto. ¡Me daba igual! No estaba desnuda. Me puse las gafas de sol y… aceleré el coche al máximo. Cinto veinte, ciento cuarenta, ciento sesenta, ciento ochentas,… No tenía rumbo. ¡Eso era lo mejor! Pararía donde mi diera la gana y… disfrutaría de aquel maravilloso día. ¿Había mentido en el trabajo? ¡Pues sí! No lo voy a negar. Pero llevaba días, semanas, meses haciendo más horas de las que me tocaba y me había ganado una tarde para mí. ¡Eso era indiscutible!

 

Tras pasar varios pueblos, varias carreteras de esas encurbadas de montaña, y tras un tiempo de no ver ni un coche, paré el mío. Salí de él y me puse a caminar hacía arriba, hacia el infinito, hacia la liberación extrema. Mi corazón galopaba al compás infinito de mis ganas. Deseaba emancipación de mi propia vida, deseaba huir, deseaba… sentirme libre.

 

Caminé sin mirar atrás, arriba, cada vez más arriba, cada vez más lejos. Sólo podía escuchar el aire llamarme a gritos, la voz de la montaña, la fuerza del bajo monte vociferarme a pulmón lleno.

 

Desconecté tanto que no me percaté que tras mi mirar, una lluvia se estaba formando y se aproximaba raudamente. Me alcanzó en lo alto de la montaña. Las primeras gotas liberaron mi cuerpo tal y como deseaba. Grité. Me liberé. Era feliz. Pero la intensidad con la que llegaron el resto de ellas, me empezó a dar respeto. Tenía frío y me resguardé sobre un árbol que parecía retener un poco más las precipitaba e inesperada lluvia. Aquella escena era tan vocálica como excitante y es que la lluvia,… siempre me denotó algo lascivo.

 

Noté un crujido tras de mí. No me dio tiempo de darme la vuelta. Una mano me tapó la boca. Era una persona fuerte, un hombre, estaba segura. No quería gritar. Todo aquello, pese a lo peligroso de la situación, me excitaba.

 

Sentí mi sexo inundarse de humedad extrema. Mis pezones se erectaron hasta el máximo posible que jamás había sentido. Me liberó la boca. Sentí su aliento en mi nuca. Me bajó el culot e hizo que su sexo se perdiera en el mío. Fue todo rápido pero increíblemente lascivo. Era un animal salvaje, bestia que me penetraba sin compasión, sin medida, sin compostura alguna. ¡¡¡ME ENCANTABA! Mas era un hombre fuerte, alguien que me conocía bien y sabía que jamás,… rechazaría a alguien bajo la lluvia, sintiendo el cuerpo mojado por dentro, por fuera. Podía sentir su fuerza, sus acometidas mezcladas entre gemidos y respiración entrecortada. Yo no podía contener más mi orgasmo y me derramé como una hembra más que satisfecha.

 

Siguió agrediéndome cada vez más y más deprisa. Yo ya no contenía mis gritos, ni mis gemidos, ni mi placer. Gritaba, aullaba, sucumbía sumisa a aquellas embestidas con derrames incontrolados de goce supremo.

 

Sus golpes sexuales contra mi culo eran cada vez más y más acelerados hasta que por fin, mezclado con mis lasciviosos gritos, se mezcló el suyo sobreponiéndose sobre el mío. Quedó tendido sobre mí. ¡Era él! Otra vez. Y seguía tan salvaje como nunca. Me miraba con ojos de deseo mientras la lluvia seguía cayendo sobre nuestros cuerpos. Aquello no era el fin sino uno más de sus increíbles y fascinantes comienzos maratonianos de matarme de placer. ¡Jamás lo conseguiría! Pero era fascinante sentirle morderme, arañarme, aferrarse a mi cuerpo como lo hacía. ¡Deseaba que no parara jamás de hacerme suya! Como y cuando quisiera. Sin pedir permiso. Sin preliminares. Sólo sexo salvaje. ¿Hay algo mejor?

lunes, 14 de abril de 2014

LUNA LLENA DE SANGRE O DEL CAZADOR


 

* Un eclipse total da comienzo a las 'cuatro lunas de sangre' (enlace web: http://www.elmundo.es/ciencia/2014/04/14/534b9fece2704e88238b456e.html).

 

* La Luna de sangre, el primero eclipse lunar de la tétrada, en directo (enlace web: http://www.lavanguardia.com/ciencia/20140414/54405717318/luna-de-sangre-eclipse-lunar.html).

 

* Las 'lunas de sangre' predicen acontecimientos apocalípticos (enlace web: Enlace web: http://www.teinteresa.es/ciencia/lunas-sangre-predicen-acontecimientos-apocalipticos_0_1119488339.html).

 

Luna Llena de Sangre o del Cazador debe su nombre tiene que ver con el color rojizo que tiene la luna en esta época del año. Por otra parte, era la última oportunidad de los cazadores de abastecer a la comunidad con carne para el invierno. Esta Luna también tiene un tono rojizo como la de septiembre. La Luna De Sangre, o Luna Sangrienta. Es la Luna llena de octubre, se llama así por que antiguamente los hombres se veían obligados a salir en este tiempo a cazar, bastante, para poder sobrevivir durante el invierno, y debido a la matanza de los animales recibe su nombre, también se llama luna del cazador.

 

Entre los nombres que se le han dado a lo largos de los años están Luna de Viajes, Luna de los Difuntos, Luna de los Antepasados, Luna de la Hierba que Muere. Las brujas familiares llaman a esta luna Luna de la Caza, en las tradiciones celtas se la llama Luna del Mar Crespuscular o Luna de la Ballena (enlace web: http://ritualesocultos.blogspot.com.es/2013/09/luna-de-sangre-octubre.html).

 

El fenómeno de las ‘cuatro lunas de sangre’, llamado también tétrada, no es nada habitual. El primero de los cuatro eclipses se producirá el 15 de abril, mañana y, durante los próximos seis meses, se producirán los otros tres (8 de octubre del 2014, el 4 de abril del 2015 y el 28 de octubre del 2015).

 

Antiguamente la luna bañada en sangre era temida y se decía que pronosticaba algo apocalíptico. Pero el fenómeno de que esta adopte el color rojizo se debe a que la atmósfera del planeta, que se extiende unos ochenta kilómetros más allá del diámetro de la tierra, actúa como una lupa, desviando la luz del sol, al tiempo que filtra sus componentes azules, dejando pasar solo luz roja que finalmente será reflejada por la Luna, dándole un resplandor ensangrentado.

 

¿Sabéis que es lo que me fascina a mi más de la luna? No digo de la luna de sangre sino de la LUNA: su magia, su esencia, su misterio, los tonos que puede llegar a adoptar en nuestro mirar (azul, amarilla, anaranjada, rojo sangre,…), sus enigmas encerrados tras este satélite natural, su forma de fascinarnos, sea cual sea su forma, desde lo más alto de los cielos.

 

Recuerdo que cuando yo era pequeña, la veía tumbada en el césped en casa de mis abuelos en verano y me pasaba horas y horas contemplándola sin más. Era enorme para mí y me decía,… ¡¡¡QUE GRANDE ES!!! Ya crecí y a veces, si alguna noche de verano salgo al balcón de mi piso la miro y tras los años pasados, la sigo mirando y me digo para mis adentros: ¡¡¡QUE GRANDE ES!!! Mientras un rumor de recuerdo me invade mi cuerpo adulto y me trasporta aquellos días de verano donde podías pasarte horas y horas, tumbado sin más, contemplándola porque sí, y por nada más.

 

MORALEJA: Lo bueno de todo que es no sólo me fascino por ellas sino que más de uno ha inspirado grande frases tomándola como referente. Ahí van unas cuantas como broche de oro:

 

* “Todo hombre es como la Luna: con una cara oscura que a nadie enseña”. Mark Twain

 

* “El perro que ladra a la luna está plenamente convencido que la luna lo oye”. Valeriu Butulescu

 

* “La luna asombra mi vida como si fuera una ilusión”. Juan Ramón Jiménez

 

¡URGENCIAS! UN MONÓLOGO QUE NO DEBERÍAS VIVIR


 

Cuando llega el sábado siempre deseas hacer algo diferente, algo nuevo, algo especial. Al final, cuando ya tienes decidido donde escapar del ruido de coches y de vecinos molestos, un dolor te cruje y te hace ir al lugar más maravilloso del mundo… ¡¡¡URGENCIAS!!!

 

¡¡¡QUE BERJEL DE FAUNA URGENCIAS!!! Es como el Zoo urbano más singular del mundo mundial. No encontrarás un mono (aunque si alguno con el síndrome del mismo), un gorila (bueno, alguno de los hormonados seguratas, podrían pasar por uno de ellos), ni un león (aunque haya médicos que se crean los reyes del cotarro aunque aprobaron por los pelos la carrera y por eso, no se arrima cuando alguien sangra aunque sólo sea por la nariz). Pero si encontrarás al SEGURATA MINI, LA EMPERIFOLLADA, LA LOCA, EL QUEJICA, EL “PACIENTE” PACIENTE, EL PORTEADOR, EL DETENIDO, EL CON PRISAS,… y alguno más que seguro que me olvido.

 

Empecemos por definir al segurata mini. Es un hombre que mide metro noventa y cinco pero que pesa menos de cincuenta kilos (puedes verle las costillas reflejadas en la camisa al trasluz. Es… casi siniestro). Cuando lo ves, tras el primer chute de calmantes, te dices: Sí claro, como que si a mi me da un arrebato el va a detenerme. Y por dentro empiezas a reírte poniendo una cara de “felicidad” por fuera digna de alguien que empieza a flipar un poco.

 

Luego tenemos una que parece no tener nada y que parece que va a una boda de lo Emperifollada que va: uñas de porcelana (de las de las antiguas tiendas de todo a cien), vestido pret a porter (comprado en el mercadillo pero que ella seguro que dice que compro en la boutique de Jan Pier), con la cara como porcelana (antigua obviamente), con tonos y maquillaje al estilo Rococó, o sea, en exceso y mucho más, taconazo de infarto (descascarillados por todos lados tapados, magistralmente, con el mismo pinta uñas de las manos) y que no para de quejarse porque no la entienden pero que tú, por más que la miras desde hace horas, no sabes el por qué ha venido y te vas, sin haberlo sabido. ¡Es un misterio!

 

Siempre, siempre, siempre, encontrarás en urgencias, vaya a la hora que vayas, un detenido, un quejica y una loca. Es más, yo creo que no son ni pacientes que son actores de atrezo que el mismo centro sanitario contrata para animar el cotarro. El detenido siempre va con una pareja del orden. Entra y lo atienden el primero ya que va con la policía que a ti te da por pensar,… ¡Joer! Si para que te atiendan rápidamente y nada más llegar hay que venir con las fuerzas del orden, la próxima vez que me de un dolor, para aliviar tensiones, le pego una patada en los huevos a un guardia y que me quiten lo bailao.

 

La loca no habla sino que grita a viva voz: ¡¡¡ESTOY MUY LOCAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!! ¡¡¡NO ME TOQUES!!! ¡¡¡QUE ESTOY MUY LOCAAAAAAAAAAAAAAAA!!! Vaya tela. Luego sale corriendo desde fuera hacia adentro y desde dentro hacia a fuera. No te entra miedo, porque tú ya tienes tu dolor pero cuando pasa corriendo por tu lado por tercera vez en menos de cinco minutos, te dan unas ganas de ponerle la zancadilla y que se deje los dientes en el suelo. Al menos así, dejaría de gritar un rato.

 

El quejica tambien debe de ser por contrato y actor. ¡En serio! Siempre dice lo mismo: socorro, dios míos, me duele y poco más. Eso si, le pongan lo que le pongan de calmantes, no para de decir SOCORRO, DIOS MÍOS, ME DUELE. Después de más de siete horas en urgencias sigue diciendo SOCORRO, DIOS MÍOS, ME DUELE. Después de ocho, de nueve, de diez,… vamos, que te acaba entrando ganas de levantarte y de decir: ¡¡¡CALLESÉ, CALLESÉ, CALLESÉ, CALLESÉ QUE ME DESESPEEEEEEERRRRRAAAAAA!!! Dios, es que parece una tortura china y después de diez horas es que no puedes aguantar más.

 

Siempre que vayas a urgencias te encontrarás con un tío enrollado que lleva desde las nueve de la mañana. Es el “paciente” paciente y suele venir sólo. Pero las horas pasan y después de diez horas, aquel ser tan simpático, muta convirtiéndose en un Gremlin que ha comido después de las doce de la noche. Saca la furia contenida después de horas y arremete contra la primera que aparece, con razón. A los cinco minutos lo atienden y ese es otro gran misterio ese de que sólo haga falta GRITAR para que te tomen por fin en serio.

 

La mujer mayor que utiliza urgencias como si fuera el juego de la silla,… ¡¡¡ninguna es de su agrado excepto la que no ha probado que es la que tú estas sentado (sin haberlo deseado he hecho un pareado)!!! Que cuando la doctora por fin dice tu nombre para … darte el resultado, ella, espera cero coma, en coger el gotero y con la rapidez de una anaconda, aferrarse a su presa (mi silla) como si no hubiera un mañana. ¡Ojo! eso le dura lo que tarda en darse cuenta que hace un ruido chirrioso al echarse para atrás y comprobar que tampoco esa… es la elegida (me la imagino, tras marcharme yo, metiéndose dentro de los boxes intentando buscar el santo grial de las sillas. esperando, acechando y cuando la encuentra, resulta que es una silla de ruedas que la conduce hasta la puerta pues ya le han dado el alta).

 

Después de un rato, mínimo diez u ocho horas, todo empieza a parecer un verdadero zoo urbano porque pase lo que pase, hay personajes que deben existir en este mundo, para bien o para mal, desde el médico que no sabe que hacer, hasta el camillero que mueve tres mil veces la misma silla de ruedas porque molesta en todos lados y SÓLO hace eso, hasta yo, una paciente que le gustaría haberte tenido otra cosa que hacer, un soleado sábado de abril.

 

MORALEJA: Una frase para pensar:

 

“Quienes piensan que no tiene tiempo para hacer ejercicio, tarde o temprano tendrán que hallar tiempo para enfermarse”.

 

Edward Stanley