sábado, 24 de mayo de 2014

PERSONAS TÓXICAS





Perdonadme por decir estos todas aquellas que no encajáis con el modelo siguiente pero,… ¡¡¡CADA VEZ ENTIENDO MÁS A LOS HOMBRES!!! Ellos pueden ser cabrones, simples, monótonos, egoístas,… Pero raras veces son tóxicos. ¡Las mujeres sí! Las mujeres somos los seres más TÓXICOS de este planeta Tierra. Celosa, infantiles, egoístas, paranoicas, asfixiantes,… ¡¡¡MUY CARGANTES!!!

¿Qué es una persona TÓXICA? Aquellas que no aportan nada positivo a una relación ya sea en el trabajo, en la familia, en el amor, en el deseo,… en la amistad.

Estas personas impiden que puedas formar a tu alrededor, otro vinculo nuevo, cordial y alegre, que las excluya por completo. ¡No lo soportan!

Se enroscan a tu cuerpo como anacondas silenciosas, invisibles de forma tan sutil que no sientes su presión sobre tu ser hasta que el aire te empieza a faltar y no puedes casi ni respirar. Nunca piensa, por esa sutileza tan perfectamente encubierta, que esa falta de oxigeno es por su culpa (no al principio).

Luego, poco a poco, empiezas a tomar consciencia de todo pero muy lentamente, como si no lo creyeras, como si fuera todo un sueño. Piensas: “Cuando voy con ella ya no me siento tan bien como antes”. O… “Si no la veo durante todo un día, suelo respirar mucho mejor”. Pero esa ensoñación pasa así, sutilmente como reflejos tan gráciles en un mar tan llano y claro que poco deja ver más allá. Unas aguas tan calmadas y silenciosas que no te permiten vislumbrar si hay algo más adentro que pueda hacer encallar con tu barco (aunque el timón, sin quererlo, ya no lo domines tú. Eso es lo que hacen principalmente las personas tóxicas. Apoderase por completo del rumbo de tus vida te guste o no).

Los celos aparecen sin que te des apenas cuentas. ¿Cómo puede sentir celos de un amigo? ¿De la mujer de la limpieza que me saluda por las mañanas? ¿Por el chico de la gasolinera que me sonrió a mí y no a ella? Son preguntas que ya toman más forma en tu mente. Pero siguen teniendo poco peso para hacerte abrir los ojos de veras.

Después cosas que recuerdas que te pasaban hace como tropecientos años, cuando ibas aún a párvulos cuando alguna de tus compañeras de clase, se enfadaba si otra la dejaba tirada con el juego de té y se venía contigo a jugar con las muñecas. Al principio, casi sin querer, te resulta hasta gracioso. ¡Te ríes! ¡Bromeas! Es todo tan infantil que tiene cierta gracia. Hasta que ves que a ella no le hace ni pizca de gracia y tienes que dar un paso atrás sin saber muy bien porque.

La última fase es la peor pues el egoísmo, el quererte exclusivamente para ella, las paranoias de que la estas dejando de lado y el verla constantemente aferrada a tu vida llegan de golpe. Tú te preguntas el porque sin darte cuenta aún de nada. Hasta que un día te hace decidir y no entiendes muy bien porque. ¿Por qué tengo que tener una amiga? ¿Por qué tengo que dar explicaciones de donde voy y de donde vengo a una extraña hasta hace bien poco? ¿Por qué no soporta que esté con este o con aquel? ¿Por qué me hace esto a mí? El síndrome de Estocolmo en el que has vivido se desvanece como si el hechizo lanzado por fin se hubiera roto del todo. Ahora lo ves todo más claro y todo lo que a ti te parecían fases, se estaba produciendo a la vez, a tu alrededor, sin dejar aire para ti entre tú y esa persona.

Llega una pelea fuerte (siempre hay una) en la que la venda se cae al suelo del todo ya y por fin, por fin, por fin eres plenamente de la tortura que estabas viviendo sin saberlo.

Después llegan las lágrimas (tu tienes corazón y lo sabes) por perder a alguien que tu creías vital en tu vida. Luego el dolor por su ausencia. Luego… todo.

Salir para ti no será tan fácil pese a todo ese influjo maligno que te prohibía vivir tu vida libremente.

El tiempo pasa y las personas maduran, pero no cambian. Con la madurez la toxicidad puede desaparecer pero no siempre. ¡No es una ciencia cierta! Mas vuelves a dar otra oportunidad, por lo viejos tiempos, y vuelves a meter la pata (esta vez lo descubres antes pero duele mas aún).

Reconocer una “relación” tóxica, una persona tóxica, ya sea HOMBRE o MUJER, es complicado. Pero pensar por un instante cuando sois más felices durante un solo día. Luego extrapolarlo a una semana. Luego a un mes. Si las coincidencias eliminan de la ecuación siempre a la misma persona, posiblemente y probablemente, estéis viviendo con algo tóxico aferrado a vuestro cuerpo que no os deja aire ni siquiera para respirar. 

¡Todos merecemos llevar el timón de nuestras vidas! ¡Todos tenemos derecho a eligir con quien queremos pasar un rato de diversión! ¡Todos debemos tener nuestros momentos a solas! ¡Todos necesitamos libertad! Sino la tienes, amigo mío, escapa lo antes posible de sucumbir del todo a una INTOXICACIÓN letal imposible de sobrevivir.

MORALEJA: Robert Louis Stevenson, escritor británico (1850-1894), dijo: “Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante: vivir”.


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