domingo, 8 de septiembre de 2013

“BYE, BYE OLYMPICS GAMES”


 

Se que cuando buscas un sueño es duro verlo escapar una y otra vez. Los sueños nos dan esperanza, nos ayudan a levantarnos cada día de mejor humor. Los sueños, en definitiva, alimentan al alma con tremenda fuerza. Mas para alimentar el alma hay algo primordial que también hay que alimentar para poder seguir, no sólo soñando, sino también viviendo. Para soñar, para estar vivos hace falta alimento para el cuerpo.

 

Un ser humano puede vivir cuarenta días sin comida y sólo cinco sin beber. El año 2020 está demasiado lejos para que sus cimientos estuvieran construidos, como la muralla china, sobre los cadáveres de aquellos que murieron para hacerlo realidad, de aquellos que por falta de alimento, de agua, tuvieron que perecer por la “Grandeza de un imperio” que de imperio ya no tiene apenas nada.

 

Cuesta pensar que tantas personas lloraran hoy al conocer el veredicto, más que justo, que hacía que Tokio fuera la sede que amparará los juegos del 2020. ¡Llorar no es malo! Es bueno cuando la causa es noble. Pero yo me pregunto,… ¿Qué nobleza hay en ser la mano ejecutora de más hambruna? ¿Qué nobleza hay en ser insensibles contra las necesidades básicas del ser humano? ¿Qué nobleza hay en no escuchar al pobre, al hambriento, al necesitado?

 

Me gustaba cuando la palabra NOBLEZA significaba algo dentro de la sociedad. Y no me refiero a nobleza como ‘Clase o grupo social formado por los nobles de un país o un territorio’ sino a ‘Generosidad, honradez y total ausencia de maldad en una persona, en su comportamiento, su actitud o sus acciones’. Pero está más que claro que en una sociedad moderna, guiada por seguir sometiendo al trabajador por debajo de unas normas absurdas que ni fomentan el empleo que ayudan en la dignidad humana, hay poca cabida para las palabras GENEROSIDAD y HONRADEZ con mayúsculas. Mas bien se busca que el SOMETIMIENTO y la SUMISIÓN formen parte de un vocabulario más que es escaso por falta de recursos para una educación igualitaria para todos (están andando hacia atrás para mitigar que la gente pensemos. Cuando se dieron cuenta que las personas que estudian y que alimentan su mente, son malos trabajadores a los que doblegar, permitieron que poco a poco, la incultura y la falta de nociones básicas sobre lectura y aprendizaje, fueran haciendo mella a través de todos aquellos que se negaban a estudiar ya fuera por vagueza, ya fuera por trabajo, ya fuera por ser de fuera. Pero eso no impidió para nada que los que quisieran aprender lo hiciera y eso no les gustó nada. Entonces empezaron a trazar un plan que poco a poco ya es un hecho: eliminación de centros públicos, recortes de becas, subida de impuestos para acceder a la educación,… Y todo esto en tiempo de crisis como volviendo a instaurar, POR DECRETO, la SUMISIÓN eternamente buscada. ¡El conocimiento no está en los centros sino en las personas que los imparten! Un profesor, un doctor, un académico impartirá conocimiento donde quiera que esté y será escuchado porque todo lo que trasmite en su voz, con su sabiduría, es digno de escuchar. El problema, el problema mas duro es que, por mucho que ese conocimiento siga y haga crecer a mentes privilegiadas a su alrededor, lo que manda es un titulo, un certificado, algo que acredite que se han asumido los conceptos mas allá de lo que de veras se ha aprendido. ¡IMPORTA UN PAPEL FIRMADO! Pese al conocimiento mas que adquirido. De nuevo la sumisión sometida a revisión ultrajando una y mil veces más, el poder adquisitivo de aquellos que nunca fueron ladrones de guante blanco).

 

Las lágrimas cayeron, la gente quedó decepcionada, la falta de “lecciones aprendidas” sobre un idioma quedo arto visible a los ojos de mundo (tampoco todos los que pueden costear unos estudios asimilan los conocimientos como para poder hablar en público). El país se libró de una losa que ya pesaba pese a existir. ¿Cuánto tardarán en buscar un nuevo peso sobre nuestro pecho que nos imposibilite respirar? ¡Poco! Demasiado poco. Sólo aquel que no trabaja tiene tiempo para inventar nuevas formas de torturar a un ciudadano de un país llamado España.

 

MORALEJA: Juana de Ibarbourou (1895-1979) Poetisa uruguaya  dijo: “Porque ninguna lágrima rescata nunca el mundo que se pierde ni el sueño que se desvanece”.

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